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Columna de Hoy Lunes, 6 de Julio de 2015

Jacobo, Televisa y
el sistema-PRI

Las críticas contra el pasado televiso de Jacobo Zabludovsky se han estancado en demeritar el valor periodístico del pionero de los noticieros por televisión pero han olvidado que el conductor fue una pieza menor de una estructura de poder mediático del sistema político priístas aún vigente.

El problema con la línea editorial del noticiero 24 Horas y con la línea informativa de Televisa tenía que ver con su nacimiento desde el seno del poder político priísta: el presidente Miguel Alemán otorgó en 1950 por razones políticas la primera concesión de televisión, en 1955 el presidente Ruiz Cortines propuso a Emilio Azcárraga Vidaurreta que Canal 2 se uniera a Canal 4 de Rómulo O´Farrill porque el socio de éste era Miguel Alemán Velasco, hijo del expresidente.

En 1970 que nació, al amparo de Echeverría, el noticiero 24 Horas, el vicepresidente de noticieros de Telesistema Mexicano era justamente Miguel Alemán Velasco, quien además era subsecretario de Prensa y Propaganda del CEN del PRI y jefe de imagen pública de la Dirección de Información y Relaciones Públicas de la Presidencia de la República.

Al final, Zabludovsky fue la imagen externa de la red de intereses de la televisión de Azcárraga con el sistema político priísta. Por tanto, los noticieros de Telesistema y luego de Televisa han sido en realidad la oficina de prensa de la presidencia de la república: ataques, elogios, ocultamientos. Los conductores y periodistas de la televisora carecían de autonomía relativa frente al poder.

La relación de Televisa con el PRI se privilegió en marzo de 1993 cuando ocurrió una reunión en la casa de Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda de los presidentes López Mateos y Díaz Ordaz, para que el presidente Carlos Salinas de Gortari pasara la charola de recolección de fondos privados para la campaña presidencial de 1994. Azcárraga Jean entregó un cheque por 30 millones de dólares que se depositó en una cuenta especial de Banca Cremi. El propósito fue recolectar dinero de los 25 millonarios mexicanos que le debían sus fortunas al PRI.

Zabludovsky tuvo que pagar la cuenta de los platos rotos. De formación jurídica, su pasión fue el periodismo. Pocos recuerdan que allá por los sesenta hubo una tercia de reporteros de diferentes medios que ya eran reconocidos por su audacia y su profesionalismo y que trabajaron juntos algunas informaciones: Zabludovsky, Julio Scherer García y Manuel Buendía; la vida profesional y las pasiones políticas de cada uno los alejó entre sí y no de buenos modos.

En su trabajo profesional, Zabludovsky pudo desarrollar dos líneas: la que dependía de Televisa y que le causó críticas por difundir estrategias que le convenían a los Azcárraga --ocultar el 68, diluir el halconazo, atacar a Cuauhtémoc Cárdenas con noticias escandalosas sobre el general Cárdenas, los ataques contra Excelsior en 1976-- y la personal a través de sus artículos de opinión en la revista Siempre de José Pagés Llergo, sede del pensamiento periodístico crítico. De todos modos y al margen de las noticias oficiales, 24 Horas fue una escuela del periodismo televisivo.

En su práctica profesional Zabludovsky no fue un santón como Scherer y de hecho nunca respondió a los ataques. Eso sí, Zabludovsky siempre fue un periodista generoso con los colegas, atendía conversaciones y peticiones de entrevistas, era un periodista de fácil acceso, hizo profesionalmente a centenas de periodistas de televisión y radio. A pesar del poder político que le daba su imagen durante casi 30 años en el principal noticiero nocturno de TV, su modestia era reconocida por todos.

Lo que hizo a Zabludovsky un sobreviviente de sí mismo fue su espíritu de reportero hasta el último día de su vida; no fue ideólogo ni opinador, supo darle peso específico a sus opiniones y jamás se radicalizó. Su estilo de redacción fue puesto como ejemplo por periodistas que repudiaban sus comportamientos en pantalla. Maestro del lenguaje, como redactor aportó elementos de cultura que pocos reporteros tenían: lecturas de los clásicos del castellano. Nunca alardeaba de sus conocimientos. Y al hablar con él inclusive en sus tiempos de estrella de 24 Horas, siempre se encontraba a un hombre sencillo y simpático. Tan fue circunstancial su poder en la opinión pública, que nunca se supo de algún abuso de poder o de favores políticos exigidos y con sencillez eludía dar recomendaciones.

Al final, Zabludovsky asumió su destino, con lo bueno y lo malo.

 

Famosas últimas palabras: “He pedido la renuncia a todos los integrantes del gabinete, a fin de proceder a una etapa de evaluación”: Miguel Ángel Mancera, jefe del gobierno del DF.

Es pregunta: ¿Habrán sentido en Los Pinos alguna presión de estilos con la forma en que Mancera anunció cambios en su gabinete?

La crisis que viene: La réplica del terremoto político provocado por Mancera al renunciar a su gabinete se sintió en el PRD de Los Chuchos porque los chuchistas serán los primeros en salir y porque la decisión huele a un acuerdo en lo oscurito con Morena de López Obrador.

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