Lunes 31 de agosto 2009
+ CNDH: ¿otro IFE destartalado?
+ Grupo político, no de sociedad
Al quedar atrapada
en los juegos de poder de ONGs, de partidos, de grupos disidentes, de mandarines
académicos y de políticos del pasado, el nombramiento del próximo presidente de
la Comisión Nacional de Derechos Humanos podría conducir a cometer el mismo
error que en el IFE: no escoger al más competente sino al que sobreviva
de una competencia sin reglas.
Así, la CNDH podría convertirse en una
especie de IFE destartalado, ineficaz y atado a compromisos de grupos y
padrinos.
Las confrontaciones que han surgido y
las intenciones de varios de las aspirantes podrían pervertir la función
original y legal de la CNDH: atender la violación de los derechos humanos
cometidos desde el poder. Al contrario, la intención radica en convertir los
derechos humanos en un instrumento político-partidista. Al final, la
CNDH está urgida de dar un paso adelante y trabajar reglamentos para que
el congreso sea responsable de obligar a las autoridades a cumplir con
las recomendaciones del ombudsman.
El problema es serio. De
acuerdo con la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la
designación se hace en el Senado con el voto de dos terceras partes. Pero la carga
de la elaboración de la lista y examen de los aspirantes queda en manos de la
Comisión de DH del Senado, cuya titular es la senadora petista Rosario Ibarra
de Piedra. Pero como ella anda en tareas de militancia política radical,
la comisión ha quedado a cargo de Edgar Sánchez, dirigente trotskista Partido Revolucionario
de loa Trabajadores hoy coaligado con el PT.
Lo malo, sin embargo, es que esa filiación
ideológica radical y rupturista no ha garantizado un funcionamiento adecuado de
la Comisión. Por ejemplo, la senadora Ibarra de Piedra se ha dedicado a proteger
a Lucía Morett, activista radical en las protestas violentas en Oaxaca en el
2006 junto a la APPO y el EPR y luego atrapada en un summer camping
o campamento de verano pero nada menos que en el cuartel general en Ecuador del
número dos de la narcoguerrilla de las FARC. Por recomendación de López Obrador
e Ibarra de Piedra, Morett fue candidata a diputada por el PT para
obtener fuero pero su partido no alcanzó porcentaje de votos.
El desorden en el proceso de
designación del próximo presidente de la CNDH, producto de la desatención
en las funciones de la Comisión senatorial de DH y de la senadora Ibarra de Piedra,
ha provocado una anarquía en la lista de aspirantes y en la falta
de reglas claras de procedimiento. Se ha llegado el caso del ex rector de la
UNAM, Juan Ramón de la Fuente, quien espera en su casa a que vayan a
suplicarle que “por favor” preste su preciado tiempo en la CNDH.
La lista visible de aspirantes
--extraoficial por la apatía de la Comisión de DH del Senado-- revela la
CNDH como un cargo político y no profesional, social y ajeno de las
militancias. Y hay biografías que carecen de autoridad moral siquiera
para aspirar al cargo. Por ejemplo, De la Fuente arribó a la rectoría de la
UNAM por dedazo del entonces presidente Zedillo --cuando fracasó
en su intento de ser candidato presidencial priísta-- y con la maniobra
política del secretario de Gobernación. Autorizó la entrada de la
Policía Federal Preventiva a Ciudad Universitaria y promovió el arresto de
líderes estudiantiles, violando sus derechos humanos. De la Fuente tenía
la consigna de Zedillo de aplacar la crisis en la UNAM para beneficiar
al candidato presidencial del PRI. Además, es secretario legítimo de
Gobernación del gobierno de López Obrador y maniobró en 2006 para quedarse como
presidente interino al avalar el desconocimiento de la victoria de
Calderón.
También aparece como auto promovido
el actual ministro de la Corte Genaro Góngora Pimentel, de activa
militancia lopezobradorista en la agenda perredista contra el PRI y el PAN.
Como ministro, Góngora aceptó la violación de la Constitución al darle
validez jurídica a las grabaciones ilegales contra el gobernador de Puebla, a
pesar de la prohibición expresa en el 16 Constitucional. Con ese aval de
Góngora, ahora la policía puede violar los derechos humanos de los
ciudadanos con grabaciones ilegales.
El presidente saliente de la Comisión
de Derechos Humanos del DF, Emilio Alvarez Icaza, es otro aspirante,
aunque fue con el pasivo de sus recomendaciones parciales y elusivas de
incriminaciones a las autoridades del DF, sobre todo en el caso de la disco
News Divine. Y dirigentes de ONGs de derechos humanos con actividades de confrontación
directa con el gobierno y sus instituciones pero con discursos marcados por la política
también hacen cola en la lista de aspirantes a la CNDH.
La lucha por parcelas de poder
ante el desmoronamiento del control priísta y la ineficacia y candidez panista
ha derivado en la búsqueda del control de instituciones sociales para
convertirlas en cotos políticos y académicos y arribar a un
neocorporativismo elitista contrario a la democracia que quiere la sociedad, terminando
con el ciclo de independencia del poder.
El peligro en la CNDH es liquidar
los esfuerzos de autonomía que consiguió el presiente saliente José Luis Soberanes
y regresar el organismo al modelo Carpizo: cacicazgo personal, sumisión
al PRI que la creó e instrumento de poder de una clase política dominante.
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carlosramirezh@hotmail.com
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