Martes 2 de junio 2009
+ Menos Keynes, más Schumpeter
+ Más Estado: Obama, como Hugo
Una caricatura revela la dimensión del cambio histórico en el capitalismo
norteamericano. Un entrevistador pregunta: “el presidente publicó duras normas
de combustible. Como jefe de General
Motors, ¿qué opina?” El ejecutivo de la
GM dice: “me agrada”. Sólo que el ejecutivo de la GM es nada menos que el
presidente Obama, quien acaba de tomar el control
de la empresa.
La declaración de quiebra de la General Motors y la
apropiación gubernamental de la
mayoría de la propiedad de la empresa fueron los primeros signos del nuevo
modelo de capitalismo en los Estados Unidos: como Hugo Chávez en
Venezuela, Obama ha sentado las bases del capitalismo
de Estado.
Sólo que el cambio va a significar el fin histórico del capitalismo y de su
influencia en la democracia. En su papel del Gorbachov americano, Obama ha
comenzado a andar su perestroika
productiva, aunque al revés, al pasar de la economía de mercado especulativo a
la economía controlada por el
Estado. Los nuevos socios de la GM
van a sentarse en el consejo de administración con burócratas que van a decidir en función de razones sociales, no económicas o productivas o
competitivas.
La decisión de Obama de intervenir en la crisis ha roto con las
leyes naturales del capitalismo: la crisis son etapas de consolidación y autorreforma. En la crisis del 1929, el
Estado acudió a financiar a algunas
empresas y abrió un paquete de gasto público para estimular la demanda. En la
crisis del 2008, Obama metió al
Estado a las grandes corporaciones como socio para pugnar por una reconsideración de los elementos
motivacionales de la producción. Si en el capitalismo de mercado los factores
de estímulo son la especulación, la apropiación y la riqueza, ahora serán el consumidor, la equidad y
el fisco.
Pero el problema del capitalismo no es de motivaciones sociales sino de
funcionamiento. La capacidad de competencia y las etapas de crisis han servido
al capitalismo para sus propias reformas
productivas. El factor de autocorrección de las empresas en el capitalismo se
da en las quiebras. La intervención
del Estado en el funcionamiento interno de la General Motors
rompió con el elemento de la competencia. La audacia de las grandes
corporaciones en los EU estaba motivada
por los bonos a los ejecutivos. Ahora sólo habrá burócratas.
Por ello es que el gran debate que acaba de comenzar en los EU
es sobre el pensamiento económico detrás de las decisiones de emergencia. En
1929 se utilizó la propuesta de
Keynes de abrir el gasto público, como ahora lo repite Obama aunque a costa de
llevar el déficit presupuestal a un 12% del PIB. Pero ese apoyo no reactiva el modelo productivo, sino que protege el empleo.
De ahí que el columnista del The Wall Street Journal, Carl Schramm,
haya abierto otro debate: menos
Keynes y más Schumpeter, dice en su texto “El momento de Schumpeter”. Keynes fue el maestro del gasto público
creciente y Schumpeter ganó el nobel con su propuesta de modernizar el
capitalismo a partir de las empresas, incluyendo el dato de que los altos
salarios de los ejecutivos son un factor de estímulo a la creatividad e innovación.
El debate ha comenzado en torno a la característica del capitalismo: el del
Estado que deriva en subsidios y formas de producción que no estimulan la creatividad ni la competencia y con salarios
controlados que tampoco promueven a
los emprendedores o el de las empresas y los emprendedores que hay fijado liderazgos productivos a partir del
criterio del capitalismo que Schumpeter definió como “destrucción creativa”. El
salvamento de Obama a la
General Motors protegió el empleo pero interrumpió el proceso de reconversión industrial de líneas de
producción que van a gastar fondos
públicos y no van a fortalecer a las empresas. Y también vendrá la discusión
entre el Estado que acota las
libertades individuales y la empresa de emprendedores que las aumenta.
El fondo
ideológico de la política anticrisis de Obama no es el económico sino el
político. Su origen jurídico viene
de la Critical Legal
Studies, la corriente marxista de Harvard que asume la teoría de los derechos,
es decir, que los derechos sociales están por encima de las reglas económicas. La crisis económica ha sido
aprovechada por Obama para llevar a los EU a una transición hacia un nuevo régimen político, económico, social y de
gobierno. La perestroika de Obama
está fundada en la intervención del Estado en las empresas como socio para romper con las motivaciones
tradicionales del capitalismo y la glasnot
ha ocurrido con la liberación de información de la CIA, sin duda el eje del
sistema político de dominación internacional a partir del criterio de que el
gobierno de los EU es el gobierno de
la CIA.
El fantasma
de Hugo Chávez ha comenzado a ser visto en las noches en los pasillos de la Casa Blanca. Porque
al final de cuentas no existe
coherencia entre el presidente Obama que castiga
a los ejecutivos pero él mismo se permite una escapada de la
Casa Blanca a Nueva York para tener una noche de descanso --teatro
y cena-- con su esposa Michelle, aunque con un costo de más de 24 mil dólares cargado
al presupuesto público. Como Hugo Chávez, pues.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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