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Jueves 19 de marzo 2009
+ Ebrard en EU por
inseguridad
+ Aumenta delincuencia en DF
Aunque uno de los principales temas de Marcelo Ebrard en su visita a Washington es el tema de la
seguridad, en su portafolio van puras malas
noticias: la inseguridad en la ciudad de México ha aumentado en los dos años del actual gobierno perredista
y en los EU existe la percepción de que en la capital de México hay zonas
francas en poder de la delincuencia.
El temor de Ebrard
es que el Departamento de Estado emita una alerta
de peligrosidad del DF, como ha hecho con algunas otras ciudades. Pero en lugar
de combatir a fondo la delincuencia y la inseguridad, Ebrard
ha preferido el camino de las
relaciones públicas. Sin embargo, la inseguridad en el DF está en alerta roja: en los dos años del actual
gobierno capitalino, los delitos del fuero común han aumentado 15.7%, según las cifras oficiales de la procuraduría de
la ciudad de México.
Hasta ahora, los programas de Ebrard han fracasado.
Se privilegió mucho el programa de “taxi seguro”, pero en estos dos años los
robos en taxi han subido 83% al
pasar de 775 al año en 2006 a
1,419 en el 2008. Esta cifra es la más alta
que se haya registrado en los últimos diez años. Y los asaltos en microbús han
crecido en 54% en dos años.
Lo grave
de los datos es que revelan un ascenso en el uso de la violencia por parte de
los delincuentes, hecho que el gobierno del DF ha tratado de ocultar. De
acuerdo con las cifras oficiales, los delitos con violencia han aumentado en
dos años en 18.8%. Ahora los
delincuentes no sólo amenazan a sus víctimas sino que lastiman, hieren o matan
a las víctimas.
El problema en el DF es que la policía no está capacitada para combatir a la
delincuencia. Un caso patético acaba
de ocurrir: un joven en estado de ebriedad quiso eludir el borrachómetro, un policía
arbitrariamente y sin capacitación se subió al cofre y fue arrastrado hasta la
muerte. Para ocultar la
responsabilidad oficial en la falta de entrenamiento de los policías y de
legalidad en esos retenes que violan
las garantías individuales, el gobierno del DF acusó al conductor de homicidio doloso, es decir, de tener la intención
de asesinar al policía.
Para colmo, el gobierno del DF le rindió homenaje al policía muerto, pero sin
reconocer que los agentes asignados a los borrachómetros carecen de
entrenamiento, no conocen sus facultades, utilizan arbitrariamente las armas y
remiten a los detenidos a juzgados que carecen
de zonas de castigo y los dejan deambular por las delegaciones sólo para
cumplir con el castigo de 36 horas de arresto inconmutables. La muerte
accidental del policía debe conducir a sanciones
a comandantes y autoridades del DF por establecer retenes sin reglas
específicas.
Las sanciones a borrachitos han aumentado para orgullo del GDF, pero la
delincuencia también se ha elevado.
De acuerdo con las estadísticas de la
PGJDF, de febrero de 2007 a febrero de 2009 ha crecido la inseguridad: 17.9% más de
delitos de fuero común, 18.5% más de robos, 71% más de asaltos en taxis., 86% más de robos en microbuses, 10% más
de robo de vehículos, casi 50% más de robos a casa habitación, 12% más de robos
a negocios.
El problema que enfrenta el gobierno del
DF en materia de seguridad es la vinculación
de las bandas con la sociedad. La policía encuentra resistencia social en operativos, por ejemplo,
contra la piratería. Ello revela uno de los hechos más graves en la escalada de la delincuencia: la dependencia social de las actividades
criminales. En materia de piratería, la peor parte del delito se localiza en
los vendedores, usualmente
desempleados protegidos por el PRD del DF e intocados por las autoridades. Y el
eslabón más importante en la
piratería es el de los vendedores. Ahí se encuentra uno de los puntos más duros de resolver en materia de
seguridad: los grupos sociales marginados que son activo del PRD pero que están vinculados con la creciente
delincuencia delegacional.
Lo mismo
está ocurriendo con el narcomenudeo, sin duda de
mayor incidencia en la sociedad que el de la piratería. Las mafias del
narcotráfico han logrado interrelacionarse
a nivel familiar para la venta de droga al menudeo, ante la falta de decisión
de las autoridades del DF para entrarle al asunto y el
traslado de la responsabilidad a las autoridades federales. Por eso es que los
puestos de venta de droga en pequeñas cantidades se han multiplicado en el DF, mientras policías son homenajeados para
morir tratando de impedir la huida de algún borrachito.
La visita de Ebrard
a Washington se escapa de una
estrategia coherente y federal de relaciones de México con la comunidad
política de los Estados Unidos. Ebrard quiere abrir
sus propios espacios, aunque para
ello ofrezca la imagen de un DF ajeno
a la república. El jefe de gobierno del DF hizo maniobras para que la
secretaria de Estado de Obama, Hillary
Clinton, le dé
un trato especial. Pero el problema no es que Ebrard
se sienta el presidente de la
República de la
Ciudad de México sino que ofrezca pobres resultados en materia de seguridad y de lucha contra la
delincuencia.
El colapso de seguridad en Ciudad Juárez y
la violencia del narco en otras plazas de la
república han ocultado la grave
crisis de inseguridad en la ciudad de México. Y las cifras oficiales lo prueban: la inseguridad en el DF ha
aumentado pero el gobierno capitalino anda promoviendo en los EU la imagen de Marcelo Ebrard.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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