Lunes 2 de agosto 2010
+ Prensa: narcomanta o crítica
+ Perder una noticia que la vida
A Marcelita Gómez Zalce.
Te extrañaremos en el periodismo
Cuando varios
reporteros y camarógrafos fueron levantados por el crimen organizado la
semana pasada para obligar a los medios a difundir videos de las mafias,
la primera reacción periodística fue detener la cobertura informativa y
exigirle al gobierno federal condiciones para la libertad de expresión.
Sin embargo, ese
hecho se presentó como la gran oportunidad para que los medios
redefinieran por sí mismos su papel en la difusión de hechos
relacionados con la violencia del narcotráfico. En los últimos años, los medios
de comunicación se han convertido en narcomantas de los cárteles
de la droga.
Asimismo, en la
estrategia gubernamental contra el crimen organizado ha faltado un entendimiento
con los medios, a excepción de la reciente política de comunicación social de
la Secretaría de la Defensa Nacional. La difusión en los medios de hechos
violentos ha sido errática, dispersa, crítica contra el gobierno, despiadada
contra el ejército y la policía y funcional a los intereses de las
bandas criminales. El precario consenso social en torno a la estrategia contra el
narcotráfico ha sido producto de la ausencia de una verdadera política
informativa en torno a la violencia.
Hace pocos meses se
desató una polémica en medios escritos si valía la pena continuar con el contabilizador
de muertos. Y los medios concluyeron que sí, al tiempo que presentaron
esa decisión como una conquista de la libertad de expresión. Pero más que contribuir
a una percepción social más coherente del conflicto, ese contabilizador
contribuyó a redinamizar el clima de violencia, no sirvió como ejercicio
de la libertad de expresión y socializó el pánico.
La violencia contra
los medios es parte de la cuota del ejercicio de la libertad de
expresión. Basta revisar las bajas de periodistas en Irán, Afganistán y el Medio
Oriente. Pero los editores de los medios estadunidenses no se rasgan las
vestiduras. El problema en México es que existe una cobertura desordenada
de campo y el gobierno carece de una política de información en esa
materia.
En estos años, los
medios han preferido criticar al gobierno que al crimen organizado. El punto
culminante de esa política fue la visita social que hizo Julio Scherer
García, propietario de Proceso, a Ismael El Mayo Zambada como
parte de la estrategia de relaciones públicas del propio narco. El texto
de Scherer fue acrítico, casi en el mismo tono de los narcocorridos, con el
tono de narcomanta, sin ninguna pregunta fuerte al asesinato de periodistas
por parte del narcotráfico. El paso siguiente fue convertir a los medios y a
los periodistas en aliados a base de apoyos o amenazas.
Los recientes
secuestros de periodistas se convirtieron en un desafío para los medios,
pero a partir del hecho de que su tarea no ha servido para explicar la
crisis de seguridad sino para profundizar el pánico. A ello ha contribuido el descuido
de los medios de una cobertura periodística más abierta, social, plural y no
centrada en lo policiaco. De ahí que la crisis de seguridad de los medios obliga
a un replanteamiento de las políticas informativas.
Y para ello hay un antecedente
en Colombia, en plena crisis de seguridad a finales de los noventa. Se trató de
un Acuerdo de discreción sobre la difusión de hechos violentos, firmado
por 35 directores de medios de todo el país, en Santafé de Bogotá, el 4 de noviembre
de 1999, a fin de no retroalimentar la violencia con el periodismo. El
acuerdo --publicado por Germán Ortiz Leiva, especialista de la Universidad de
la Sabana, en Colombia, en el sitio Sala de Prensa: www.saladeprensa.org/art293.htm--
dice:
Conscientes de la
responsabilidad social de nuestro oficio, los profesionales de los Medios de
Comunicación de Colombia nos comprometemos con este Acuerdo por la
Discreción, porque queremos contribuir al logro de la paz, al respeto de
la vida y a la búsqueda del bien común.
- El cubrimiento informativo de
actos violentos ---ataques contra las poblaciones, masacres, secuestros y
combates entre los bandos-- será veraz, responsable y equilibrado.
Para cumplir con este propósito, cada medio definirá normas de
actuación profesional que fomenten el periodismo de calidad y beneficien
a su público.
- No presentaremos rumores como si fueran
hechos. La exactitud, que implica ponerlos en contexto, debe primar
sobre la rapidez.
- Fijaremos criterios claros sobre
las transmisiones en directo, con el fin de mejorar la calidad de esa
información y evitar que el medio sea manipulado por los violentos.
- Por razones éticas y de responsabilidad
social no presionaremos periodísticamente a los familiares de las
víctimas de hechos violentos.
- Estableceremos criterios de
difusión y publicación de imágenes y fotografías que puedan generar
repulsión en el público, contagio con la violencia o indiferencia
ante ésta.
- Respetaremos y fomentaremos el pluralismo
ideológico, doctrinario y político. Utilizaremos expresiones que
contribuyan a la convivencia entre los colombianos.
Preferimos perder una
noticia antes que una vida.
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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