Viernes 6 de agosto 2010
+ Oaxaca 2006: polarización social
+ O el México de los 2 demonios
1.- La crisis
política en Oaxaca en el 2006 ilustró el México de la polarización
social como producto del colapso del sistema político priísta. Más que una
transición de un sistema cerrado a uno abierto, el estado se hundió en
el autoritarismo neopopulista similar al autoritarismo priísta.
2.- El libro La
comuna de Oaxaca --escrito por el autor de Indicador Político y publicado
por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez-- es un alegato a favor de
la sociedad. La tesis de la polarización social parece haber eludido el
estudio de la sociedad. En México, la teoría de la polarización debiera llevar
a la propuesta científica de la tesis del sándwich: la sociedad ha
quedado atrapada entre dos radicalismos extremos, polares.
3.- La crisis en
Oaxaca en el 2006 mostró el choque de trenes entre dos posiciones irreconciliables:
el sistema priísta local y la oposición insurreccional. El camino intermedio de
pavimentar la transición del sistema local hacia equilibrios
democráticos fue impulsado sin éxito por el entonces secretario de
Gobernación, Carlos Abascal Carranza. La dinámica de la polarización dejó a la
sociedad a la vera del camino.
4.- Oaxaca fue el aviso
del México irreconciliable, el México de la confrontación, el México de
la disputa de autoritarismos. En Oaxaca se probó el modelo de los dos
demonios: de un lado, el del sistema priísta autoritario; de otro, el de los
grupos insurreccionales organizados para la confrontación. Un demonio prohijó
al otro; el otro impidió un acuerdo con el adversario. La crisis, por tanto,
condujo a la única solución: la aplicación de la fuerza.
5.- El libro La
comuna de Oaxaca tiene el objetivo de intentar un análisis de la
crisis de Oaxaca desde el punto de vista de los intereses de la sociedad, no de
la de alguno de los dos grupos en pugna. La polarización del conflicto llevó a
la derrota de los dos polos. Pero lo grave de todo ha sido la
acumulación de evidencias de la irresponsabilidad de las dos partes al
defender posiciones extremas sin atender los reclamos de la sociedad.
Por eso, como Camus en sus Crónicas argelinas, el libro La comuna de
Oaxaca es “la historia de un fracaso”. El camino intermedio de salida, un
Pacto para la Gobernabilidad impulsado por Abascal, fue repudiado por
los dos demonios, desdeñado por Vicente Fox y marginado por el presidente
electo Felipe Calderón.
6.- Como todas las
crisis, la de Oaxaca es sencilla de explicar pero difícil de
comprender. Se trató --se trata aún-- de una crisis del sistema político
priísta. El colapso de 1977 provocó la caída del gobernador Manuel
Zárate Aquino. Las familias priístas del poder, entonces, se pusieron de acuerdo
para repartir las posiciones. Y así ocurrió hasta dos baches: en 1995 el
gobernador Diódoro Carrasco quiso quedarse con todo el pastel y excluyó
a los demás grupos y en 1998 el senador José Murat le quitó a Carrasco
el privilegio del dedazo, impuso su candidatura, llegó al poder y echó
del paraíso presupuestal a los demás grupos priístas. El éxodo priísta
aterrizó en el control de todos los grupos de oposición. Por tanto, la crisis
oaxaqueña 1992-2010 se entiende como una disputa entre priístas por el
poder.
7.- En La comuna
de Oaxaca se narra el contexto y el día a día del conflicto. Ahí aparecen
los dos demonios enfurecidos, aplastando a una sociedad ajena al poder pero víctima
de las disputas. Se dijo en el 2006 que en Oaxaca se había roto el
tejido social. La realidad fue peor: Oaxaca se enteró que carecía
de tejido social porque eran ficticios los entendimientos políticos. En Oaxaca,
en realidad, no ha existido un sistema político priísta; si acaso, ha
habido gobiernos articulados por la dependencia presupuestal
administrada por un PRI como estructura corporativa de control social. Cuando
el presupuesto estatal comenzó a anegar sus conductos acuíferos verticales
y rompió las reglas de las leyes de gravitación al atrofiarse de forma
horizontal, el mecanismo de acuerdos y entendimientos dejó de funcionar y la
vida social y política entró en conflicto.
8.- En la crisis de
Oaxaca no hubo ni buenos de malos. Existieron, sí, grupos disputando sus
espacios de poder. La sección 22 de maestros como germen de la crisis ha
convertido durante más de 25 años al gobierno estatal en el destinatario de sus
protestas cada revisión salarial, pero sin entender que la titularidad
del contrario colectivo de trabajo lo tiene el SNTE de la señora Gordillo. Por
eso cada año su plantón conducía a un callejón sin salida, al plantón
anual, a las marchas en el DF y a algunas leves concesiones. Así, el motivo
de la protesta no fue democrático sino de intereses.
9.- La crisis de
Oaxaca no fue por la transición ni por la alternancia. Ahora lo vemos:
un grupo priísta fue desplazado por otro grupo priísta. Todo el grupo de
Gabino Cué --y él mismo-- se formó en el PRI. Por tanto, el cacicazgo
priísta actual será relevado por otro cacicazgo priísta. La sociedad
oaxaqueña, la que no participa de la casuística de los intereses, carece
de horizonte político y ha quedado de rehén de los grupos en pugna.
10.- El libro La
comuna de Oaxaca pugna por otra lectura de la crisis oaxaqueña ajena
a la polarización. El modelo de los dos demonios ayuda a explicar el
hecho de que en Oaxaca no hubo alternancia en el poder sino un diferendo
entre los mismos priístas. Y que la única salida de la lógica de la
polarización radica en la organización de la sociedad civil que rompa
con la red de intereses de los dos demonios. Por lo pronto baste saber que el
resultado electoral del pasado 4 de julio en Oaxaca sólo dirimió un
conflicto entre priístas.
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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