Martes 24 de agosto 2010
+ Ebrard tiene miedo al infierno
+ Quiere confesarse con el Papa
El conflicto de
Marcelo Ebrard con el cardenal Juan Sandoval Iñiguez escaló el escenario
político:
1.- Como lo recordó
el investigador Raúl Trejo Delarbre en su columna en el sitio www.ejecentral.com.mx, Ebrard difamó
a intelectuales en el 2006 de la misma forma que dice que el cardenal lo ofendió.
Ante una carta de intelectuales señalando que no había evidencias de
fraude en las elecciones presidenciales de julio, Ebrard afirmó: “deben abrir
los ojos y cerrar la carteras”. Es decir, los acusó de estar maiceados.
Y nunca se disculpó de la ofensa. La declaración la hizo cuando estaba
al frente del plantón ordenado por López Obrador para exigir el recuento
de votos. Lo grave de esa actitud hipócrita fue que López Obrador perdió
las elecciones en la misma elección que Ebrard la ganó en el DF en una
elección de Estado operada por el entonces jefe de gobierno, Alejandro Encinas.
2.- Temeroso
de irse al infierno por la excomunión, Ebrard decidió violar el Estado
laico: anunció que pedirá una audiencia con el Papa Benedicto XVI para
“explicarle” las decisiones e inclusive dejó en claro que se iba a acoger
al derecho canónico. Es decir, el laico Ebrard iría a Roma a
pedir perdón, a someterse a leyes extranjeras y a postrarse ante
un gobierno extranjero porque la iglesia católica es el Estado Vaticano. Nunca
un político laico mexicano había aceptado la vigencia del derecho
canónico. Cuando Benito Juárez emitió las Leyes de Reforma y desató la ira de
la iglesia, en ningún momento pasó por su mente ir a Roma a “explicar”
sus decisiones ni a suplicar por el perdón como hoy lo quiere hacer
Ebrard. La única razón que tiene Ebrard es que la excomunión no le da
derecho de ir al cielo.
3.- Lo grave
de todo es que el derecho canónico es muy claro y señala la excomunión automática
de quienes atenten contra las prácticas religiosas. Como siempre, Ebrard lanza
sus declaraciones engañabobos: al invocar el código canónico
ignora que este documento es claro al definir el matrimonio entre hombre y
mujer y condenar el aborto. Por tanto, Ebrard se metió en problemas al
acreditar el código canónico que echaría abajo sus reformas y obligaría
a regresar a la tradición familiar. Con tal de evitar el inferno y ganar el
cielo, Ebrard cedería ante la iglesia. El artículo 1398 del código
canónico establece la excomunión a “quien procura el aborto, si éste se
produce, incurre en excomunión latae sententiae (dado pena)”. Y
el artículo 1055 aclara que “la alianza matrimonial, por la que el varón y
la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida (…), fue elevada
por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados”.
4.- Ebrard se olvida de
los tiempos en que sirvió de enlace de Carlos Salinas y Manuel Camacho
con la iglesia católica. Inclusive, uno de los personajes mexicanos más cercanos
a la iglesia y amigo personal del Papa Juan Pablo II, Javier García Avila, fue secretario
de Camacho. El objetivo era aliarse a la iglesia católica --que entonces
también condenaba el aborto y la agenda gay-- para la base política de la
candidatura de Camacho a la presidencia de la república. En ese tiempo, Ebrard
y Camacho se hincaron ante la iglesia convirtiendo a la Constitución y
al Estado laico en un tapete. La presencia de García Avila en el primer
círculo de Camacho y Ebrard fue por la principalísima razón de que significaba
una negociación política con la iglesia al margen del Estado laico. Hoy
Ebrard se rasga las vestiduras por el Estado laico.
5.- Si se cumple la
ley en el Tribunal Superior de Justicia del DF que está sometido a los
caprichos de Ebrard, entonces se debe acatar el artículo 1916 bis del código
civil en materia de daño moral en sus tres niveles: “no está
obligado a la reparación del daño moral quien ejerza sus derechos de
opinión, crítica, expresión e información”; “en todo caso, quien demande
la reparación del daño moral (…) deberá acreditar plenamente la ilicitud
de la conducta del demandado y el daño que directamente le hubiere causado
la conducta”; y “tampoco se considerarán ofensivas las opiniones
desfavorables realizadas en cumplimiento de un deber o ejerciendo un derecho
cuando el modo de proceder o la falta de reserva no tenga el propósito ofensivo”.
Así que efectivamente Ebrard tendrá que someterse a una evaluación
siquiátrica para demostrar tristeza, pérdida de sueño o estrés por las
declaraciones del cardenal Sandoval Iñiguez.
6.- Por lo demás,
luego de poner su demanda, Ebrard calificó al cardenal Sandoval Iñiguez de
mentiroso, un adjetivo que puede tipificarse como daño moral. Sólo que el
cardenal lo castigó con el látigo de su desprecio. Lo que quedó en
claro, sin embargo, es que Ebrard es un político autoritario y proclive a
insultar a los que no piensan como él --el caso de los intelectuales y
el calificativo al cardenal--, además de usar la ley a contentillo por
instituciones que dependen políticamente del papel central del GDF.
7.- Al final de
cuentas, lo que Ebrard quiere eludir es la falta de un consenso
mayoritario a favor de la agenda sexual del PRD avalada por el PAN, pero
sin contar con la mayoría nacional. Así, Ebrard ha llevado a defender un
derecho pero sacrificando otro.
8.- Más que una nueva
guerra cristera, Ebrard, como personaje de Graham Green, quedó atrapado entre El
poder y la gloria.
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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