Jueves 26 de agosto 2010
+ GDF: daño moral a Miss Universo
+ Un caso de feminismo estalinista
Después de
que Marcelo Ebrard demandó al cardenal Juan Sandoval Iñiguez por “daño
moral” por la declaración del religioso de que el gobernante capitalino había maiceado
a ministros de la Corte, la directora del Instituto de las Mujeres del gobierno
del DF, Marta Lucía Micher, insultó al concurso de Miss Universo acusando
a las mujeres de exhibirse “como reses”.
Si Ebrard demandó al
cardenal por declaraciones que consideró un insulto, entonces como jefe de
gobierno del DF está obligado a una sanción pública a Micher, a
separarla del cargo por agredir verbalmente a la mexicana Jimena
Navarrete que ganó el título de Miss Universo y a iniciar por oficio una
denuncia contra la funcionaria por discriminación, ofensas y daño moral.
De no hacerlo,
entonces Ebrard habrá perdido autoridad moral y política para demandar
al cardenal Sandoval Iñiguez. A la señora Micher podrá no gustarle el
concurso de Miss Universo y disgustarle el triunfo de la mexicana, pero la
caracterización de las mujeres como “reses” cayó en el terreno de la
discriminación que condena y sanciona legalmente.
El artículo 4 de la
ley federal para prevenir y eliminar la discriminación establece que “se
entenderá por discriminación toda distinción, exclusión o restricción
que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición
social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión,
opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por
efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y
la igualdad real de oportunidades de las personas”.
La fracción XIII del
artículo 9 de la misma ley señala como “conducta discriminatoria” el
“aplicar cualquier tipo de uso o costumbre que atente contra la
dignidad e integridad humana”, y aquí puede entenderse el feminismo del PRD
como una forma de “uso o costumbre” política. Y la fracción XV establece como
conducta discriminatoria el “ofender, ridiculizar o promover la
violencia en los supuestos a los que se refiere el artículo 4 a través de mensajes
e imágenes en los medios de comunicación”. Las declaraciones de la señora Micher
fueron hechas en el programa de radio conducido por Carmen Aristegui, quien nada
hizo para contener las iras racistas y discriminatorias de la directora general
del Instituto de las Mujeres del GDF.
No es el primer tropiezo
de la ira no contenida de la señora Micher, cobijada detrás de un feminismo
estalinista, racista, discriminatorio, ofensivo y tipificado --por
reconfirmación de la denuncia de Ebrard contra el cardenal Sandoval Iñiguez--
como “daño moral”. En agosto de 2008, la directora general de Instituto de las
Mujeres del GDF declaró: “da miedo tratar con la derecha porque son
unos hijos de la fregada”.
El asunto radica en
el estalinismo feminista de la señora Micher. Pero la señora Micher aparece protegida
por algunos los grupos perredistas que por un lado se desgañitan con su
feminismo trasnochado y por otro avalan calificativos de discriminación
contra otras mujeres. En un noticiero de televisión, el perredista Carlos
Navarrete saludó el triunfo de Jimena Navarrete, sin parentesco por el
apellido.
Lo peor de
todo es que el insulto contra Jimena Navarrete al calificarla de res
provino no de algún machista sino de una mujer; más grave aún, de la directora
general del Instituto de las Mujeres del gobierno del DF. Al utilizar el
insulto de reses, la funcionaria del gobierno de Ebrard violó los
derechos humanos de las concursantes y de Jimena Navarrete y le restó a
ella misma autoridad moral y política para dirigir una oficina dedicada precisamente
a velar por el respeto a la condición de las mujeres.
De hecho, el insulto
de la señora Micher encaja perfectamente con la caracterización
de discriminación que hace el Conapred:
“Es el hecho
jurídico ilícito cometido por personas físicas o morales particulares, autoridades,
personas servidoras públicas, dependencias o cualquier entidad de los poderes
públicos, sean federales, del Distrito Federal, estatales o municipales, con
intención o sin ella, por acción u omisión, sin motivo o causa que sea
racionalmente justificable, que tenga por objeto o produzca el efecto de
negar, excluir, distinguir, menoscabar, impedir o restringir alguno o algunos
de los derechos fundamentales de las personas, minorías, grupos, colectivos u
otros análogos, por los motivos que se relacionan en el tercer párrafo, del
artículo 1, constitucional, en los tratados internacionales de los que México
sea parte, en el artículo 4 de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
o en cualquiera otra”.
Así, la funcionaria
ebradista Micher violó la Constitución porque el tercer párrafo del
artículo 1 de la Constitución establece: “queda prohibida toda discriminación
motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades,
la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las
preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la
dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y
libertades de las personas”.
El caso de la señora
Micher probará si Ebrard es coherente en sus demandas o si su denuncia
contra el cardenal Sandoval Iñiguez en un circo mediático para
sorprender a los liberales incautos.
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carlosramirezh@hotmail.com
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