Viernes 27 de agosto 2010
+ Ebrard: ahora macho ¿omega?
+ Trife: sin pena no hay delito
1.- El gesto
de la broma de mal gusto de Marcelo Ebrard al levantar una caja con una
docena de huevos y retar “para que los vea el cardenal”, no sólo fue un acto
machista --no alfa sino omega-- sino un reconocimiento de que su demanda contra
el cardenal Juan Sandoval Iñiguez fue una chacota.
Y a partir del axioma
del recientemente fallecido Armando Jiménez del libro de cabecera Picardía
Mexicana de que cada quien presume de lo que carece, el gesto de
Ebrard es una falta de respeto a las leyes y al proceso de demanda. Y deja, eso
sí, algunos indicios del estilo personal de gobernar del aspirante a la
presidencia de la república.
Más cerca de Polo
Polo --con todo respeto al maestro del chiste sin censuras-- que de un político
de “izquierda”, el jefe de gobierno del DF podría prestarse a miles de interpretaciones
que tienen que ver con el papel de los huevos en la cultura mexicana, pero
algunos de ellos inclusive con tintes de discriminación muy parecidos a los
expresados por la directora del Instituto de las Mujeres del GDF. Lo bueno para
Ebrard es que la estridencia es práctica común del neopopulismo
perredista.
Eso sí, ahora la
demanda de Ebrard adquiere un color de machismo. Y el machismo es una de
las expresiones tradicionales de la discriminación, el racismo y el predominio
sexual como conducta de dominación política. De ahí que su referencia
tenga que ver, vía el machismo, con la homofilia o el machismo por la hegemonía
o adoración de una parte del órgano sexual masculino pero asociado a la
represión femenina. Y si se busca a fondo, Ebrard mandó un mensaje nada subliminal
de tipo machista por la sotana que usan por religión los sacerdotes.
De ahí que Ebrard
esté obligado a regresar a la seriedad política o mejor retirar su
demanda contra el cardenal Sandoval Iñiguez y desafiarlo a un torneo de
albures. Y de paso, cobrar la entrada.
2.- Aunque importante
por su significado político-electoral, el dictamen final del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación sobre la violación legal del presidente
Felipe Calderón con sus spots en tiempos electorales entró en un callejón
sin salidas. Existe un principio importante del derecho que señala que “sin
pena no hay delito”. Por tanto, la acusación del Trife quedará en mero
señalamiento pero lejos de cualquier referencia ilegal.
De acuerdo con el
artículo 108 de la Constitución, “el Presidente de la República, durante el
tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y
delitos graves del orden común”. En todo caso, los legisladores tienen en
este tema uno de los debates necesarios para reordenar las facultades y
limitaciones del presidente de la república. Ya había ocurrido con Vicente Fox
el sexenio pasado con sus spots de promoción de la obra federal pero con
frases construidas para apoyar al PAN.
Lo único claro es que
el dictamen del Trife cuando menos pone algunos candados a la estrategia
panista para las elecciones presidenciales del 2012. El dictamen del Trife, por
tanto, le quita al PAN uno de sus activos importantes: el presidente de
la república y la obra pública. El Trife consideró que el presidente de la república
se ubica en una posición de poder similar a los gobernadores y éstos
tienen prohibido por ley hacer campañas de difusión de obras en tiempos
electorales. La sentencia del Trife mostró que la victoria del PAN tuvo
el auxilio de la figura presidencial y de la obra pública federal.
Al final queda la necesidad
de una nueva --otra, en efecto-- reforma electoral para llenar los vacíos
dejados en varias de las últimas.
3.- El caso de
Mexicana de Aviación ilustra el agotamiento del viejo modelo de
relaciones laborales tuteladas por el Estado paternalista. Aunque no se trata
de regresar a los tiempos de sobreexplotación de la clase trabajadora,
sí están comenzado a saltar los costos adicionales de producción que el
Estado priísta pagaba para tranquilizar a las masas.
La alternancia, la
crisis económica y el colapso fiscal del Estado y la competencia en mercados
abiertos han reventado los modelos de proteccionismo sindical. Y no sólo
en los sistemas políticos conservadores, sino en los de izquierda: el Partido
Socialista Obrero Español, por ejemplo, aprobó recientemente una reforma
laboral que abarata los despidos y la misma crisis económica persistente
está llevando a reventar el sistema del seguro de desempleo.
El modelo sindical
mexicano es producto de la alianza de los trabajadores con el Estado
para contrapesar el papel dominante de los empresarios. Sin embargo, el costo
de este esquema ha sido alto y se ha convertido en un costo adicional de
producción. La alianza viene desde el pacto de la Casa del Obrero Mundial
firmado por Carranza con los sindicatos para incorporar a los obreros a la
revolución. El punto culminante ocurrió en 1976 cuando Porfirio Muñoz Ledo, secretario
del Trabajo del gobierno de Echeverría y entonces presidente del PRI, definió
al tricolor como “el partido de los trabajadores”.
La crisis ha
estallado porque los sindicatos no han madurado como clase social y el
Estado y los empresarios ya no pueden cargar con el costo del
paternalismo. De ahí que sea urgente la reforma laboral para mantener
conquistas pero también para disminuir la carga laboral en las empresas. Y es
reforma la hace la izquierda o la derecha propiciará un desmantelamiento
más gravoso para el bienestar de los trabajadores.
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