Miércoles 10 de febrero de 2010
+ Ejército, lealtad y consenso
+ Mal, las cábalas cronológicas
En medio de una
campaña tendenciosa para alejar a las fuerzas armadas de la lucha contra
del narcotráfico como asunto de seguridad nacional, el general secretario
Guillermo Galván Galván dejó ayer claro, en el simbolismo de la ceremonia de la
Marcha de la Lealtad, los criterios básicos del papel de los militares
en el combate contra la delincuencia:
1.- “Continuaremos redoblando
esfuerzos para combatir estos desafíos a la seguridad interior”.
2.- Las fuerzas
armadas seguirán “dando las batallas, las que sean necesarias, contra
viento y marea”.
3.- Y su actuación
será “sin la mínima confusión”, porque “nos asiste la confianza
social y la razón del Estado para responder a la exigencia de paz y
tranquilidad de la población”.
El discurso del
general secretario de la Defensa Nacional llegó en un momento clave para
fijar la lealtad de las fuerzas armadas con el gobierno constitucional, para reiterar
su papel en el mantenimiento de la seguridad interior y por tanto de la
seguridad nacional y para fijar el criterio de que no hay paz más
duradera y confiable que la que se basa en el consenso nacional.
Discurso claro,
marcado por la lealtad, pero también con señalamientos fuertes
advirtiendo que la lucha política de corto plazo suele afectar los acuerdos
nacionales. El general Galván Galván, por ejemplo, recordó la ruptura
del consenso en 1913 que llevó al derrocamiento de Francisco I. Madero:
“El rumor, la intriga
y la crítica destructiva, crearon un ambiente de descomposición
social que culminó en amargos desenlaces.
“Las fuerzas que obstruían
el cambio hacia la democracia, conspiraban para atentar contra la
voluntad popular”.
Y a partir de las
lecciones de la historia, el secretario de la Defensa Nacional mostró la
percepción de quien no es político pero comprende la cohesión nacional
como eje de la estabilidad:
“Entendemos que el poder
político es complejo y acumula variados intereses propios de su
naturaleza, normas y fines.
“No obstante, en todo
momento y circunstancia, es necesario anteponer el apego nacionalista”.
El mensaje fue
preciso sobre el momento nacional. El razonamiento debe ser leído
completo:
“Desde nuestro ámbito
miliciano, estimamos que las prioridades del México contemporáneo pueden
quedar enmarcadas en dos grandes objetivos: la cohesión social y
el acuerdo político; ambos, en aras del interés nacional.
“La cohesión
de la sociedad es un factor indispensable e insustituible para concretar
el proyecto de país. Transformada en apoyo, hace viable toda estrategia
comprometida con el desarrollo, seguridad y bienestar de la población. Su materia
prima es la proverbial solidaridad que desde siempre prodigamos y se nos
reconoce.
“El acuerdo
político es actitud propositiva y virtuosa que conduce al consenso
por la vía del respeto, la prudencia y la buena intención para escuchar y
comprender las razones de los demás.
“Es expresión de
madurez y fino diálogo que permite capitalizar las coyunturas que se nos
presentan.
“El gobierno de la
república ha sido enfático al plantear la urgencia por alcanzar los cambios que
demanda el país.
“Para ello, es
necesaria la savia tonificante de todos…de todos sin excepción.”
Los riesgos están a
la vista. Pero también las necesidades: Lo dijo el secretario de la
Defensa:
“Se requieren
ideas creativas, renovadoras y dinámicas, que sincronicen a la nación con la
modernidad.
“También es
imprescindible fortificar la institucionalidad en todos los ámbitos de
poder y órdenes de gobierno, para hacer propicio el orden y asegurar una
visión de futuro válida y factible; para capitalizar la grandeza de la
república; de su gente, de sus recursos e historia; para generar una mayor
calidad de gestión y garantizar un sistema político que de cauce a la
resolución de conflictos y para fortalecer los vínculos entre gobernados y
autoridades que puedan estimular respuestas ágiles en ambos sentidos.
“Tensar el tejido
social, lastima y obstruye el avance.
“Es ésta pues, una oportunidad
inmejorable para tomar decisiones, cambiar lo obsoleto o anquilosado
e impulsar lo vigente o innovador.
“Sólo mediante reformas
integrales, estaremos en condiciones de consolidar ese bienestar colectivo
que todos exigen, pero que no todos procuran.
“Ésa es la propuesta;
esa es la convocatoria presidencial. No es utopía; se trata de voluntad,
de responsabilidad cívica y compromiso histórico.”
El mensaje del
general Galván Galván tuvo una tesis central: “tener siempre presente
que la coexistencia pacífica es un bien inestimable” y que “mal
haríamos en ver nubarrones en el porvenir o hacer cábalas con las
coincidencias cronológicas para emplearlas como matriz de nuevas rediciones
violentas de la historia”.
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