Lunes 15 de febrero de 2010
+ Juárez: ni una queja antinarco
+ La sociedad, apática y egoísta
El tono violento de
la protesta contra el presidente Calderón y de la marcha contra la inseguridad el
sábado evidenció la parte cruel que pocos quieren reconocer: la esquizofrenia
de la sociedad. A sus hijos los asesinaron narcos, pero las protestas se
endosaron al gobierno y al ejército y no hubo ni una sola queja contra
las bandas del narcotráfico.
Al final, el mensaje
de la sociedad juarense no pudo ser más dramático: prefieren vivir en
connivencia con el crimen organizado que aceptar la lucha gubernamental contra
la delincuencia. Se trata, por lo demás, de la misma sociedad juarense
que guardó silencio cómplice ante los feminicidios y que con su
pasividad permitió que el narco se instalara cómodamente en la ciudad.
Ahora grupos
juarenses afectados directamente por el crimen del narco salen a protestar… contra
el gobierno, pero como sociedad permitieron la expansión del narco: las narcotienditas
y los picaderos de droga, inclusive alrededor de donde ocurrió el asesinato
de jóvenes el 31 de enero. El cártel de Juárez sólo pudo crecer y
consolidarse con la complicidad de las autoridades políticas municipales
y la apatía de la sociedad.
Sin sociedad
articulada no habrá solución al problema de la inseguridad. Y el
desgaste político beneficiará a los narcos. La Secretaría de la Defensa
Nacional, con documentos probatorios en la mano, señala que en Juárez sólo
ha recibido veinte denuncias por teléfono o correos electrónicos. Con
eficacia, la oficina de derechos humanos del ejército ha sido especialmente dura
con los militares que violentan las garantías individuales. Sin embargo, las
protestas de grupos de la sociedad juarense quieren sacar al ejército de
Juárez. Si el ejército sale de la zona, Ciudad Juárez regresará a
control del crimen organizado. ¿Quiere la sociedad juarense regresar a
los tiempos del dominio del narco en la plaza?
La agresividad contra
Calderón en su visita es entendible pero no justificable. La señora que
quiso darle una bofetada al presidente de la república sin duda que nunca
ha pensado en darle una bofetada a algún narco que merodee por su zona. Y si
bien ese viaje presidencial careció de negociación previa, al final
sirvió para despresurizar el clima y llevar a la sociedad a asumir una
participación directa en la estrategia.
¿No han pensado los
grupos juarenses en crear consejos ciudadanos dentro de los cuerpos
policiacos locales para supervisar que el crimen organizado los compre? ¿Dónde
estaban los juarenses cuando los policías municipales de administraciones panistas
y priístas cobraban protección, a la vista de todos, a los dueños de las
narcotienditas y picaderos? ¿Alguna vez hubo una marcha contra el
aumento en el consumo de drogas entre la niñez y la juventud? ¿O habrá protestas
sólo cuando el crimen organizado toque el espacio particular de una
familia?
El verdadero debate
en Ciudad Juárez no radica en “votar” si el ejército se queda o se va,
sino en preguntarle a la sociedad juarense si quiere regresarle la
ciudad al crimen organizado. Asimismo, si los juarenses están dispuestos
a participar directamente en la creación de una política de supervisión social
de los cuerpos policiacos. Y si va a denunciar a los narcos y a hacer
plantones afuera de las narcotienditas y picaderos para obligar a
las autoridades municipales a asumir la defensa de los intereses de la
sociedad.
La crisis en Ciudad
Juárez no ha llevado a la sociedad a discutir el fondo del problema: el
narco y el crimen organizado crecieron en México con la corresponsabilidad
de la sociedad. La protesta masiva ha sido ineficaz: la marcha del silencio
contra la inseguridad durante la gestión de López Obrador en el gobierno del DF
fue asumida por el propio tabasqueño como de “pirruris”. Y no faltó
algún acólito de López Obrador que dijo que se hizo en silencio para ocultar
las vivas que quería gritar la sociedad a favor del gobernante capitalino.
En Ciudad Juárez se
llegó ya al dilema último: o vencer al crimen organizado o entregarle
la plaza. La sociedad que se ha manifestado contra el gobierno federal, contra
la estrategia y contra el ejército pareció ya haber decidido por el camino de regresarle
la ciudad a las bandas del narco. Mientras los juarense no se organicen para
protestar contra el narco con igual virulencia que lo hacen contra el
gobierno, las bandas del crimen organizado estarán tranquilas. La lucha
por la plaza va a ser decidida no por las fuerzas policiacas y militares
sino por la sociedad.
El análisis político
se ha extraviado en la crítica per se contra el gobierno de
Calderón y se ha olvidado del escenario del contexto: el problema central en
Ciudad Juárez es el crimen organizado, la impunidad política y social
con la que opera la delincuencia y el hecho de que el narco se ha asentado en
la frontera para suministrar droga a la sociedad estadunidense.
¿Habrá pronto en
Ciudad Juárez alguna marcha contra el crimen organizado y los narcos? ¿Y
los ciudadanos no abofetearán a los delincuentes sino quemarán narcotienditas
y picaderos? ¿Votarán en blanco en las próximas municipales y estatales
como grito de protesta?
www.indicadorpolitico.com.mx
http://twitter.com/carlosramirezh
http://carlosramirez2.blogspot.com
carlosramirezh@hotmail.com
- - 0 - -
Imprimir
|