Martes 23 de febrero de 2010
+ Solución comienza en familia
+ Cd. Juárez: enojo de una madre
Hay veces que el
análisis sale sobrando cuando las razones de la realidad se imponen. La
señora Mónica Ruiz, identificada sólo como “madre de familia”, publicó una
carta en el periódico El Heraldo de Chihuahua para dejar sentado que la solución
del problema comienza en la familia.
Así de simple. Así de
complejo. Por su importancia, se transcribe la carta:
¿Qué clase de
padres somos? ¿Qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos hace suponer que alguien más
tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se
supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad?
Es ridículo
ver esas mesas redondas, en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares y
discotecas, miembros de comités ciudadanos, maestros y medios de comunicación se
culpan unos a otros, por algo que no es más que falta de responsabilidad de
nosotros los padres.
Que si en los bares
le venden alcohol a menores; que si los agentes de tránsito reciben sobornos,
que si no cierran estos lugares a la hora señalada.
¡Por favor! ¿En qué
piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche,
habiendo empezado a tomar desde en la tarde, durante el partido de
Tigres contra Rayados?
Por qué queremos pasarles
la responsabilidad de decidir en manos de quién ponen su vida si todavía no
son capaces de decidir de qué color pintarse el pelo, hoy con rayitos, mañana
mejor negro.
Nuestros hijos no
necesitan que seamos sus amigos. Ellos ya tienen un montón de amigos de su
edad. Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables, que
pongan reglas seguras y luego estén ahí para ver que se cumplan.
¿Cómo va a depender
la seguridad de mi hijo del barman de un antro o del agente de tránsito, o del
dueño de la disco si cumple la ley y cierra a las 3:00 a.m. en lugar de las
6:00 am?
Yo creo que sí
debería haber una ley, pero para los padres de familia. Yo creo que sí debería
de haber un horario, pero el que los padres pongan en su casa
independientemente de la hora que cierren los antros.
¿De qué tenemos
miedo, papás? ¿Por qué no podemos poner reglas para proteger a los
hijos? ¿Por qué no podemos exigir que se cumplan?
Si los jóvenes no
necesitaran guía, si no necesitaran límites o una autoridad a quien respetar...
no existiríamos los padres.
Nunca, nadie podrá
hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no
podemos hacerlo. No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por
nuestros hijos lo que nosotros no queremos hacer.
ACTUAR COMO PADRES es muy difícil,
claro, oír de ellos “es que todos dicen que eres mala onda, papá”. ¡Pues no
importa! No estamos en campaña de elecciones para el papá más popular del año,
ya cada quien tiene el padre que le tocó y sería estúpido poner en peligro la
seguridad de nuestros hijos por quedar bien con sus amigos.
Es terriblemente injusto,
además, que estén en peligro jóvenes que sí tienen reglas en su casa, que saben
que al llegar, estarán esperándolos sus padres, desvelados pero contentos de
saber que se divirtieron, y orgullosos de comprobar que van madurando y que
actúan de acuerdo a lo que se les está tratando de inculcar: libertad con responsabilidad.
No estaría mal
ganarnos el respeto de nuestros hijos, tomando las riendas de su vida,
haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus
calificaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los
medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo.
Los jóvenes lo único
que necesitan, ¡es que ACTUEMOS COMO PADRES!
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carlosramirezh@hotmail.com
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