Lunes 14 de junio de 2010
+ Aguirre e Iniciativa México
+ TV absorbe a sociedad civil
1.- El futbol
es un negocio.
Y como tal, su objetivo primario, medio y final es el de multiplicar el
dinero para sus promotores y beneficiarios.
2.- El problema del
futbol no radica en la calidad sino en la capacidad para generar
utilidades. Alrededor de la participación de la selección de México en el
mundial de Sudáfrica se ha tejido un negocio multimillonario:
patrocinios, spots usando a los jugadores como top models para
vender productos. Por eso corre la versión popular de que los seleccionados no
saben jugar mucho futbol pero preparan unos emparedados deliciosos.
3.- La clave
del problema se localiza en el hecho de que las televisoras son simultáneamente
dueñas de equipos de futbol. Por tanto, el negocio es tan redondo
como un balón de futbol: una poderosa estructura de comunicación se dedica a promover
el deporte para con ello multiplicar sus utilidades.
4.- Una verdadera
política de competencia debiera comenzar por prohibir que el negocio de la
comunicación --tanto televisiva como radiofónica e impresa-- pueda poseer otras
actividades productivas porque se violaría justamente el espíritu de la
competencia. Las televisoras promueven a sus equipos en transmisiones,
narradores y patrocinadores.
5.- Las televisoras
privadas son audaces en la utilización de los mecanismos de promoción. La
Iniciativa México (IM) nació con la intención de crear una especie de Conacyt privado
para financiar proyectos, pero de manera inmediata se articuló al
espacio de comercialización del mundial de futbol.
6.- La figura de
Javier Aguirre, un comerciante del entrenamiento del deporte, pasó a ser el símbolo
de la Iniciativa. No fue un hecho gratuito. Las televisoras privadas --pero
esencialmente Televisa como la diseñadora de la propuesta-- le han
dedicado más horas-spot a promover a Aguirre y al futbol en Sudáfrica
que realmente a promover propuestas sociales. Aguirre de ninguna manera podría
ser considerado como el ciudadano conciente que requiere el país para
salir de la crisis. Es un empresario del deporte, el mejor pagado. Y como
sector privado, tiene el derecho de cobrar muy bien sus servicios. Pero
sería un insulto a la sociedad mexicana presentarlo como el prototipo de
la sociedad civil.
7.- La Iniciativa
México forma parte de la estrategia de las televisoras para absorber a
la sociedad civil, quitarle su potencial autónomo y convertirla en sociedad televisiva.
Las televisoras gastaron más en spots y promoción de la IM y del futbol
en Sudáfrica que en juntar los once millones de pesos para el fondo
primario para financiamiento de proyectos.
8.- Peor aún: el
sueldo de Javier Aguirre como director técnico de la selección de futbol es de
un millón 800 mil dólares mensuales, casi 25 millones de pesos al
mes, más del doble cada treinta días de los 11 millones del fondo
inicial de IM.
9.- Se gasta más
en los negocios colaterales del futbol que en aportaciones para la Iniciativa
México.
10.- La vinculación
futbol-IM no es gratuita ni malévola. De hecho, la decidieron las propias
televisoras al poner a Aguirre como el portavoz de sus primeros spots. La
relación fue obvia: subordinar el proyecto de la IM al papel promotor de
la selección de futbol en Sudáfrica. El mensaje de Aguirre --“pasar del sí se
puede al México de sí se pudo”-- nada tenía que ver con proyectos
sociales a financiar sino como estímulo a la selección de futbol. Pero al articular
a Aguirre con la IM, ésta quedó contaminada con los intereses comerciales
alrededor del futbol.
11.- El problema no
es de iniciativas sociales sino de negocios. Las televisoras se han dedicado a potenciar
los sentimientos nacionalistas de los mexicanos en torno al futbol --y la contaminada
Iniciativa México como bocina de los negocios del futbol-- porque hay
muchos patrocinios que cumplen la relación dinámica-dependiente entre las
empresas que usan a los futbolistas como top models para promover
el consumo de productos y las facturas que cobran las televisoras con esos
spots.
12.- No, el problema no
radica en el deporte ni en los sentimientos nacionales ni en el espíritu de los
jugadores. Pero la selección mexicana de futbol no representa a México
sino a los negocios de las televisoras y de los dueños. El día en que el
Congreso y sus comisiones del deporte participen directamente en
controles sobre el deporte y éste deje de ser un negocio privado, ese
día podrá ser aceptable como deporte nacional.
13.- El 7 de junio,
la revista etcétera fijó los parámetros del debate: “la Iniciativa
México intenta generar una burbuja en la que, todos adentro, alcemos las manos
y agitemos pañuelos blancos para infundirnos del ánimo ganador que nos hace
falta para salir adelante y así –de la mano del Presidente y Televisa-- pasar
de la ilusión del sí se puede al paraíso del ya se pudo. Y quienes no
coincidamos con la convocatoria al México vibrante al que aludió Emilio
Azcárraga el pasado 12 de enero, según Ciro Gómez Leyva formamos parte de la
élite de la izquierda conservadora o sólo queremos que nuestro país se pudra.”
14.- Así, lo que se juega
la selección de futbol no es el orgullo de pasar a octavos de final sino el compromiso
con patrocinadores. A más triunfos de la selección, más negocio para
patrocinadores y televisoras.
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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