Martes 6 de julio de 2010
+ PRI ganó carro completísimo
+ PAN-PRD, sólo con priístas
La peor parte del mensaje
enviado por el PAN en las elecciones del domingo fue su incapacidad para
ofertar una verdadera alternativa de ética política. Al ganar tres
gobiernos estatales con candidatos forjados en el PRI, el PAN no hizo sino
reconocer su fracaso como partido opción.
Y si de mensajes se
trata, al acudir al expediente de desfondar el PRI arrebatándole
candidatos para ganar posiciones de poder y no ofrecer alternativas de
ejercicio del poder, el PAN estaría consolidando la idea de que podría ser el nuevo
PRI, un partido afianzado al poder por decenios.
Pero en el fondo, el verdadero
ganador de las elecciones en doce estados de la república fue el PRI: ganó sin
problemas seis entidades, perdió tres con candidatos formados política,
ideológica y pragmáticamente en el PRI y por tanto gobernarán como
priístas y no como panistas y le quitó dos gobiernos estatales al PAN
(Aguascalientes y Tlaxcala) y una al PRD (Zacatecas). Por tanto, puede hablarse
de que el priísmo logró un carro completísimo.
El problema de fondo no
es de ideologías. El mensaje más confuso que envió el PAN radicó en la certeza
de careció de cuadros propios que defendieran la ideología histórica del
PAN. Peor aún, que el PAN en estas elecciones prefirió ganar el poder y
no el espacio de la política ética. Las alianzas PAN-PRD funcionaron en términos
de que ganaron tres elecciones. Pero se trató de una victoria pírrica
porque al final de cuentas ganó el priísmo como base política nacional.
Nada hay en los (ex)
priístas Gabino Cué, Rafael Moreno Valle y Mario López Valdez que indique una nueva
ética. Y sus propias alianzas indican problemas de gobernabilidad: en
Oaxaca ganaron los grupos radicales de la APPO y la sección 22 de maestros
disidentes y los (ex) priístas Diódoro Carrasco y José Murat, los mismos que hundieron
a Oaxaca en el colapso de cacicazgos; en Puebla triunfó la señora Elba Esther
Gordillo y su cacicazgo sindical que tiene sometido al magisterio; y en Sinaloa
se posicionaron las viejas alianzas priístas. Es decir, que los grupos
dominantes que realmente gobernarán Oaxaca, Puebla y Sinaloa serán…
priístas.
Al aliarse con el
PRD, el partido del neopopulismo priísta, el PAN hubo de arrear algunas
banderas históricas: por fuerza el panismo tendrá que correrse no a la
izquierda sino a las concepciones del populismo de Estado. Oaxaca y Puebla
serán dos pruebas de fuego para el panismo: en Oaxaca los grupos dominantes
serán los cacicazgos políticos de Carrasco y Murat y la ruptura insurreccional
de la APPO y la sección 22 de maestros y en Puebla gobernará Gordillo.
Si el PAN se conformará
sólo con ocupar espacios de poder, entonces cualquier camino será viable. Y por
cualquier camino se debe entender el uso de las mismas tácticas priístas
y perredistas que pasan por el pragmatismo político; es decir, el poder por el
poder.
Lo malo de todo es que
el ejercicio del poder depende de los estilos. Y estos se definen por
quien ejerce directamente el poder. Por eso los estados de Oaxaca, Puebla y
Sinaloa, que ganaron con el registro del PAN, los grupos radicales del PRD y la
cooptación de corrientes priístas, van a ser gobernados precisamente con los estilos
priístas de los candidatos ganadores y sus principales apoyos de poder.
Y ahí el PAN y el PRD fueron sólo canales de movilización de priístas y
radicales en Oaxaca, gordillistas en Puebla y priístas en Sinaloa.
Por ello es que
ganaron el PRI y los estilos priístas.
Y si de estilos se
trata, el PAN ya adelantó los que vienen: la alianza PAN-PRD en la
elección de gobernador en el Estado de México, donde el gobernador saliente
Enrique Peña Nieto aparece como el precandidato priísta puntero en las
encuestas presidenciales. Al final de cuentas, el PAN busca mantener la
presidencia en el 2012. Y su alianza con el PRD demostró que puede tener buenos
resultados.
Para Peña Nieto, sus
posibilidades presidenciales dependen de mantener en el PRI al gobierno
del Estado de México. En este contexto, la importancia de quitarle al PRI los
gobiernos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa radica en el gobierno del Estado de
México. Al debilitar a Peña, el PRI se quedaría sin su principal carta
sucesoria.
Las elecciones
estatales del 2010 fueron apenas un indicio de la madre de todas las
batallas: la elección presidencial del 2012. El saldo del domingo podría haber
sentado las bases de un bipartidismo pragmático en los hechos: la alianza
PAN-PRD contra el PRI. Para el 2012 no se prevé una candidatura
panista-perredista única, pero sí alguna alianza estratégica para desfondar
al PRI. El saldo final de las elecciones del domingo reveló la agonía
del modelo de los aparatos electorales: no funcionaron en Oaxaca y Puebla y
estuvieron a punto de reventar en Veracruz y Chihuahua. La gran lección que dio
el PAN el domingo fue su capacidad para crear su propia estructura
electoral y la forma de aprovechar al estilo priísta del aparato público para
garantizar votos.
Formalmente, el
domingo comenzó la disputa por la presidencia de la república en el
2012. Y el país transitará por dos años de muchos jaloneos partidistas y
cero acuerdos de gobernabilidad.
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carlosramirezh@hotmail.com
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