Domingo 11 de julio de 2010
+ 2012: AMLO truena a alianzas
+ PRI: cómo pasar factura a FCH
Cuando el PRD no
acababa de saborear el saldo electoral de las alianzas, Andrés Manuel
López Obrador logró romper el acuerdo inicial del grupo camachista
PRD-PT-PC: su autodestape como candidato presidencial en el 2012 busca aislar
al PRD, quitarle los otros dos y sobre todo romper el sueño guajiro de
Marcelo Ebrard.
La estrategia
de López Obrador es sencilla: adelantar su destape, ofrecerle al PT y a
Convergencia la posibilidad de subir más votos y negar el acuerdo de
Manuel Camacho de que el candidato de la coalición de los grupos neopopulistas
debería salir de las encuestas. En competencia abierta, Ebrard podría
estar adelantado en encuestas pero el tabasqueño cuenta con las masas.
El problema de la
Coalición de Camacho es que su viabilidad depende del PAN. En el fondo,
Camacho quiere entronizar la precandidatura presidencial de su pupilo Ebrard
como la única que podría hacerle competencia al PRI de Enrique Peña
Nieto y al PAN de Felipe Calderón. Luego buscaría convencer al PAN de
que haya una alianza presidencial y con ello impedir el regreso del PRI a la presidencia.
En el PAN, en cambio,
hay la posibilidad de una alianza estratégica en las elecciones de gobernador
el Estado de México pero no existe aún el convencimiento de candidato de
coalición para las presidenciales. Si el voto se divide entre PAN y PRD,
entonces el PRI tendría más posibilidades de ganar. Por eso es que el
PAN y el PRD de Camacho están estudiando la posibilidad de aprobar las
figuras de presidente de la república y jefe de gobierno y entonces la alianza
tendría dos espacios para repartir.
Las posibilidades de
una alianza PAN-PRD para las presidenciales dependerán también de la posibilidad
de darle funcionalidad de gobierno a las victorias aliancistas. Aún no han
tomado posesión y ya los muchos grupos que colaboraron en las coaliciones quieren
sus pedazos de pastel del poder. Las tres plazas apuntan a una rebatinga
entre el PAN y el PRD, sobre todo porque en Oaxaca, Puebla y Sinaloa existen
bases panistas activas. Y si en la práctica no hay entendimiento, la tan
adelantada alianza en el Estado de México podría no cristalizar.
Queda además el
problema del PRD. El en Estado de México los perredistas quieren a Alejandro Encinas.
Pero Encinas es la principal pieza política del López Obrador que no
acepta las alianzas y además Encinas forma parte del grupo perredista que de
ninguna manera reconocerá a Calderón, por lo que la alianza mexiquense
no tendría una figura perredista de nivel y entonces el PRD estaría en el
furgón de cola del PAN.
A pesar de la euforia
por las alianzas que ganaron priístas como candidatos del PAN-PRD, ese
experimento podría haber terminado por el anuncio de López Obrador de ir
solo y con cualquier partido por la candidatura presidencial en el 2012.
LOS TRES PRI PARA EL 2012
En el PRI aún no
existe una posición clara sobre qué papel jugará el tricolor en las reformas
del próximo periodo ordinario de sesiones. El presidente Calderón va a empujar
con decisión cuando menos tres reformas --la fiscal, la laboral y la de seguridad
nacional--, pero el PRI quiere pasarle la factura al gobierno de
Calderón por su papel activo a favor del PAN en las pasadas elecciones locales.
Por lo pronto, ya se
conformaron cuatro corrientes: la de Beatriz Paredes que quiere obligar
al PAN a renegociar cualquier acuerdo sobre las reformas, la de Enrique
Peña Nieto como priísta mejor posicionado en las encuestas y por tanto con una
buena bancada en el Congreso para filtrar las reformas que le darían más
fuerza política a Calderón, la de Manlio Fabio Beltrones como segundo
precandidato presidencial con un juego de mayor astucia que impida victimizar
al presidente Calderón y la de los gobernadores de Oaxaca y Puebla dispuestos a
frenar cualquier reforma y hasta el presupuesto como mensaje al papel de
intervención presidencial en la guerra sucia en varias entidades de la
república.
En este contexto, el
priísmo va a dejar que el presidente Calderón dé el primer paso para
saber si entendió el enojo de los priístas, Sin embargo, en el gobierno
calderonista no existe aún alguna reflexión al respecto. La posición política
más importante del gobierno panista no está en la figura del presidente
nacional del PAN, César Nava, por su ofensiva agresiva contra la
oposición ni en la del secretario del Trabajo, Javier Lozano, por haber abierto
varias grietas en el diálogo político con la oposición. Queda por
funciones el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, pero con señales
encontradas en el seno mismo del gobierno de que no cuenta con la
confianza presidencial para pactar con los partidos.
La urgencia de la negociación
está bastante clara porque el país no podrá repuntar su condición de
crisis sin reformas de fondo. La reforma política propuesta por el presidente
Calderón se quedó chica ante el funcionamiento y resultado de las
instituciones en las pasadas elecciones de gobernadores. Pero en el gobierno
calderonista tienen claro que no van a retirar la propuesta y a hacerle
añadidos y que esperarán que en el debate pueda enriquecerse.
El PAN está contando
desde ahora con la alianza del PRD para aprobar las reformas pero los
perredistas son bastante escépticos con el alcance de las propuestas. Y de
todos modos, la suma de curules del PAN y7 el PRD no alcanzan a sumar
una mayoría. Del lado contrario, el PRI se apresta para pasarle al gobierno de
Calderón una parte de la factura electoral del pasado 4 de julio con
reformas que aten más las manos del jefe del ejecutivo federal en
tiempos electorales.
Por tanto, las
posibilidades de reformas estructurales que pivoteen los indicios de
reactivación económica parecen lejanas. Y con el lenguaje agresivo del
presidente del PAN esos acercamientos se han convertido en alejamientos.
De ahí que las reformas estructurales vayan a ser menores a las expectativas y
que el PRI plantee algunas otras que rechazará el PAN.
FRACASO DE PAREDES
Dentro del PRI han
comenzado las primeras evaluaciones del saldo electoral del pasado 4 de julio y
la primera que pasará a la báscula de las críticas será Beatriz Paredes
Rangel. Como presidenta nacional del PRI no supo diseñar una estrategia
electoral integral y nacional, dejó algunas plazas sin supervisión del PRI
nacional y permitió las alianzas sin alguna estrategia de contención. Paredes
se dedicó sólo a viajar a algunas plazas a reunirse con los gobernadores priístas
pero sin influir en los procesos electorales.
Paredes habías pactado
con los gobernadores de compromiso de dejarle al PRI nacional la designación de
candidatos a diputados federales en las pasadas elecciones del 2009, a cambio
de que los mandatarios estatales manejaran las candidaturas a gobernador sin
intervención del CEN. Sin embargo, algunos priístas se comenzaron a quejar de
que Paredes abandonó algunas plazas casi de manera total. El problema
que ven algunos priístas es que Paredes no sólo dejó los procesos de selección
interna de candidatos a los gobernadores sino que no hizo cosa alguna para reactivar
al priísmo estatal ante los indicios de derrotas.
Asimismo, a Paredes
van a pasarle la factura de algunos hechos políticos inexplicables para
priístas: el apoyo de militantes distinguidos del PRI a candidatos de la
coalición contra el PRI. En Oaxaca hablan de la campaña del aún priísta José
Murat a favor del candidato de la coalición PAN-PRD, en Sinaloa señalan a los
priístas activos Juan S. Millán y Francisco Labastida apoyando al candidato del
PAN-PRD y en Puebla se habla del priísta Melquiades Morales impulsando
al candidato de la coalición PAN-PRD.
Lo de menos es
señalar la situación estricta que señalan los estatutos del PRI en
cuanto a la expulsión fulminante para priístas que apoyen a candidatos de otros
partidos. Pero también en el PRI se critica duramente la incapacidad de
Beatriz Paredes para evitar la fractura en el PRI de Sinaloa y de Durango,
donde dos priístas en activo renunciaron al partido la víspera de sus
nominaciones como candidatos de las respectivas coaliciones PAN-PRD. Los
priístas acreditan esa falla a la mala gestión política de Beatriz
Paredes.
Por lo tanto, las
posibilidades de Paredes para la candidatura presidencial del 2012 han disminuido.
Y Más cuando algunos gobernadores priístas se quejan sin tapujos que Paredes no
hizo algo para enfrentar la guerra sucia de las grabaciones
ilegales contra los gobernadores de Oaxaca, Puebla y Veracruz, varias de las
cuales sí influyeron en la pérdida de votos de los candidatos del
tr5icolor.
Así que no tarda en
hacerse el ajuste de cuentas en el PRI contra Paredes. Por eso seguramente la
presidenta nacional del PAN no ha presentado un informe completo sobre
el resultado electoral.
www.grupotransición.com
carlosramirezh@hotmail.com
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