Jueves 6 de mayo de 2010
+ Oaxaca: violencia del perdedor
+ PRI: de 9-14 puntos de ventaja
Los pronunciamientos engarzados
de los líderes coalicionistas Manuel Camacho, César Nava y Jesús Ortega han
revelado un juego de poder: provocar la violencia en Oaxaca y desde
ahora buscar la anulación de las elecciones que aún no se celebran. En
una segunda ronda, la coalición ganaría las elecciones.
De ahí que artificialmente
se han aferrado al incidente en San Juan Copala para insertarlo en el
proceso electoral, toda vez que todas las encuestas colocan al
priísta-lopezobradorista-calderonista Gabino Cué con una desventaja
difícilmente superable. La encuesta de la empresa Prospecta Consulting,
levantada el jueves pasado, como candidato el priísta Eviel Pérez Magaña va
arriba 9.8 puntos sobre Gabino Cué y como alianza la ventaja se dispara
a 14.1 puntos.
La desesperación de
Camacho-Nava-Ortega parece olvidar la lógica política en Oaxaca: luego
de la insurrección anarquista de 2006 para tumbar al gobernador e instaurar una
comuna revolucionaria, el PRI arrasó en las elecciones locales y
federales. La violencia siempre ha beneficiado al PRI.
La clave de la
elección oaxaqueña se localiza en Manuel Camacho, un experto en creación
de climas de inestabilidad. Pero ya sin la conducción de Carlos Salinas, Camacho
ha quedado preso en el laberinto de Facundo, “vueltas y revueltos” alrededor de
ninguna parte. Los artículos de Camacho y Nava en El Universal
son una convocatoria a la violencia, bajo el supuesto que la violencia
podría mejorar la baja tendencia de votos de Juanito Cue.
A la perversidad
de Manuel Camacho y su intervención en la crisis de 1992 que Oaxaca sigue arrastrando,
se suma ahora la ingenuidad del dirigente panista César Nava, quien se
atrevió a comparar a Juanito Cué nada menos que con Vaclav Havel,
el escritor y líder de la resistencia checoslovaca de 1976 a 1989. Havel, a
través de la Carta 77 que Nava encarna en Cué --un despropósito histórico--,
encabezó una lucha abierta contra la dictadura comunista. Pero por más
esfuerzos que se hacen, el comparativo Oaxaca-Checoslovaquia es simplemente una
aberración y un insulto a los checos que lucharon contra el estalinismo
en su país.
En su panfleto
del lunes, Camacho celebra la violencia local en San Juan Copala y deja
entrever que ése sería el camino de la provocación de violencia para posicionar
a Juanito Cué. Ciertamente que se trata del Camacho democrático, cuando
en 1992 permitió que el candidato salinista por dedazo fuera
Diódoro Carrasco y que con él llegara el peor cacicazgo político al
estado. Para más referencias, Gabino Cué fue el operador principal de
Carrasco en Oaxaca, aunque ahora Nava, Camacho y Ortega lo presenten como un dechado
de virtudes. Se trata del Cué que, según Camacho, dará “paz, oportunidades para
enfrentar la pobreza con desarrollo y un gobierno honesto y respetuoso de los
derechos humanos”.
Cué, por cierto,
participó en las decisiones que llevaron la represión a los Loxchicas,
violando todos los derechos humanos de las comunidades. Esa represión propició
el nacimiento del EPR, hoy aliado a la coalición de
Cué-Camacho-Nava-Ortega a través de la APPO. La crisis del 2006 se convirtió en
insurrección cuando el EPR autorizó a sus comandantes a organizar la
lucha. Uno de los comandantes del EPR presuntamente desaparecido participó,
junto con Lucía Morett, en la toma violenta de las instalaciones del
Canal 9, desde donde se llamaba todos los días a la revolución socialista
y la instauración de un Estado popular y comunal.
La coalición de Juanito
Cué está formada por los grupos vinculados a la insurrección del 2006 en Oaxaca
y al llamado de López Obrador de impedir la toma de posesión de Felipe Calderón,
quien ganó las elecciones. López Obrador se enredó en su propia
trampa cuando se erigió en “gobierno legítimo”, una figura patética que ya se prepara
para Oaxaca por la derrota de Cué que adelantan todas las encuestas. La APPO,
formada con los grupos radicales de Felipe Martínez Soriano y dirigente del
grupo guerrillero Procup, se alistan para tomar el poder con Cué. Una de
las piezas claves será Flavio Sosa Villavicencio, el vocero de la APPO y dueño
de la flotilla de Taxis APPO en la zona ocupada por las barricadas de los pacifistas
que recuerda Nava.
El estratega
de la operación es Manuel Camacho, un experto en provocaciones y en cachar
movimientos insurreccionales. Parece haberse olvidado que Camacho fue el
operador de la negociación en febrero-marzo de 1994 que liquidó al EZLN
al sentarlo a negociar una agenda Sedesol y con ello obligarlo a sacar
de la agenda la renuncia al cargo de Salinas por ilegitimidad. Ahí se truncó la
posibilidad de que el EZLN fuera un detonador político democratizador. Y
Salinas logró derrotar, vía Camacho, al EZLN y al subcomandante
Marcos.
Camacho, Nava y
Ortega ya aprobaron la estrategia de provocar la violencia en Oaxaca para
cerrar la cómoda brecha que beneficia al PRI y generar las condiciones de la anulación
de las elecciones del 4 de julio. Sin embargo, el caso en San Juan Copala ya se
redujo a su expresión real, pero dejó el aviso de que el PAN, López Obrador, el
PRD y Camacho preparan otros conflictos violentos como el que en el 2006
realizaron los grupos insurreccionales que hoy conforman la alianza Cué.
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