Martes 11 de mayo de 2010
+ Regresa terrorismo con Obama
+ Y se tambalea Janet Napolitano
Después del
intento de hacer estallar un avión en Detroit, ahora los Estados Unidos se estremecieron
con un auto explosivo en pleno Times Square de Nueva York. Los dos intentos de
agresión fracasaron, pero dejaron un mensaje muy claro: el terrorismo
árabe volvió a meterse en los Estados Unidos para mezclarse con la resistencia
social interna al gobierno de Obama.
El tema es el más serio
que consideran algunos analistas estadunidenses. Y la atención se ha centrado
en la ineficacia de la Secretaría de Seguridad Interior, cuya titular
Janet Napolitano, ex gobernadora demócrata de Arizona, ha sido desbordada
por varias expresiones de inseguridad territorial. Agobiada por la violencia
del narco, la violencia del terrorismo y la violencia de la pobreza
transformada en inseguridad, la señora Napolitano es presionada para su
relevo.
La situación interna
en los EU atraviesa por su peor fase. Los análisis sobre la rebelión
migratoria en Arizona no se contentan con los argumentos nacionalistas o de
tolerancia, sino que advierten la conformación de una poderosa red de
resistencia social de opositores ideológicos a Obama, pero no por ello menos
peligrosos. Hace varias semanas hubo un incidente que dejó indicios de desintegración
nacional: una manifestación de gente armada en Virginia, demasiado cerca
de Washington, protestando contra lo que llamaron la tiranía del
gobierno de Obama.
La ola de agresiones
contra los migrantes expondría algunas de las debilidades del gobierno
de Obama: la imposibilidad práctica para sacar en el corto plazo o en su primer
cuatrienio una reforma migratoria, porque necesitaría del apoyo de los reacios
republicanos, aunque de nueva cuenta Obama se comprometió a avanzar; la
conformación de un bloque conservador que estaría en posibilidades de frenar
cualquier otra reforma de Obama que pusiera en el tapete de las discusiones
mayores atribuciones para el gobierno y para el Estado; y el discurso político
de los republicanos de que Obama estaría en condiciones de decretar una suspensión
de garantías.
El problema se
localiza en la Secretaría de Seguridad Interior, a cuya titular Janet
Napolitano la acusan de investigar más a grupos locales disidentes que
nada tienen que ver con el terrorismo, mientras el grupo Al Qaeda sigue fortaleciéndose
localmente. Varios medios han denunciado que Napolitano autorizó espionaje
contra grupos opositores a la reforma de salud y a grupos de veteranos
descontentos, que a desarrollar políticas contra el terrorismo.
Inclusive, acusan a
Napolitano de ser más dura contra los que portan las banderas amarillas
de Gadsden, cuyo mensaje confuso tiene que ver con la historia basada en la
serpiente de cascabel: no ataca sino cuando la molestan. Cada día aumentan las exhibiciones
de autos y casas con esa bandera amarilla, con el temor de que se conforme un
grupo de resistencia dispuesto a pasar a la acción.
En el tema del
narcotráfico los saldos de la señora Napolitano son negativos: la
frontera de los EU con México está cada vez más vulnerada por las
organizaciones que contrabandean personas, droga, dinero y armas. Sin poder
contener la penetración del terrorismo, las evaluaciones de inteligencia del
Departamento de Justicia de los EU revelan que todos los estados de la
Unión Americana tienen en su interior pandillas que controlan el mercado de
droga y que responden ya a los cárteles mexicanos de la droga.
Hasta ahora, las
autoridades estadunidenses no tienen una explicación respecto a la
reactivación de la actividad de organizaciones radicales árabes dentro de los
EU. El intento de atentado hace unos días con un coche bomba estacionado en pleno
Times Square volvió locas las alarmas de violencia en el gobierno de
Obama. El auto fue descubierto a tiempo y la indagación finalmente llegó a
organizaciones árabes terroristas de Al Qaeda.
Para algunos
analistas, la reactivación de las expresiones terroristas está vinculada con el
relajamiento de las políticas de seguridad interior y sobre todo con la
disminución de detenidos en la prisión de Guantánamo. Los presos que han sido
liberados por procesos viciados muy pronto fueron detectados de regreso a
organizaciones terroristas árabes.
De ahí que la
seguridad interior de los EU se encuentre atrapada entre dos fuegos: la
conformación de una resistencia activa y armada en el interior --vía los
republicanos radicales que se oponen a las reformas de Obama, los grupos
radicales antiinmigrantes, los defensores de la portación de armas, los Tea
Party y los pobres que no reciben ayuda oficial-- y la reactivación
del terrorismo dentro del territorio estadunidense. George W. Bush había convertido
Irak y Afganistán en un desafío al terrorismo en su territorio para
alejarlo de los EU, pero el repliegue de Obama de esos países ha tenido el
efecto inmediato de reactivar la penetración del terrorismo en los
Estados Unidos.
El problema de fondo
es que el gobierno de Obama está preocupado por el terrorismo pero no lo
asocia con un debilitamiento de la política militar de los EU en el oriente
árabe. Pero ya van dos mensajes de Al Qaeda con la clara intención de asesinar
estadunidenses dentro de los Estados Unidos. Y en cualquier momento pueden
ocurrir otros más.
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carlosramirezh@hotmail.com
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