Miércoles 12 de mayo de 2010
+ Mario Villanueva: narco Cuba
+ Fidel y Raúl estaban enterados
La
extradición del ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, a los Estados
Unidos ha comenzado a causar inquietudes en el gobierno cubano de los
hermanos Castro porque va a reabrir el delicado tema del narcotráfico en
Cuba avalado por los altos jefes de la revolución.
La vertiente
cubana del caso Villanueva reabriría los expedientes del general Arnaldo
Ochoa y los hermanos la Guardia, fusilados bajo cargos de haber traicionado
a la Revolución Cubana. Pero ellos --y otros altos cargos de la élite castrista--
formaban parte de la red de tráfico de drogas de Cuba. Y como
vinculación latente estaba la relación orgánica de Fidel Castro con
el entonces hombre fuerte de Panamá, Manuel Antonio Noriega, encarcelado
en los EU por tráfico de drogas y apenas extraditado a Francia.
Villanueva
era considerado en Cuba como el contacto mexicano de las altas esferas
cubanas. La Isla de Cuba se localiza en el camino para la distribución
de la droga procedente de Colombia y ahora de Venezuela. En 1999, Villanueva
mantenía relaciones estrechas con el entonces canciller de Cuba, Roberto
Robaina, al grado de que la remodelación de la cancillería había sido realizada
con dinero aportado por Villanueva. Los datos políticos señalan que la
relación Robaina-Villanueva había sido aprobada por Fidel y Raúl Castro.
Cuando se
abrió el megaproceso contra Villanueva en México, por presión de los Estados
Unidos y la aprobación del presidente Zedillo, Cuba decidió rápidamente romper
la vinculación oficial con el gobernador quintanarroense y el canciller Robaina
fue abruptamente cesado bajo la acusación de haber traicionado a la Revolución,
presentarse como el “heredero” de Fidel Castro y “pactar” una transición
política cubana hacia el capitalismo. Sin embargo, no hubo ninguna prueba.
Tres años después,
Robaina fue echado de todas las instancias del partido y colocado en el puesto
menor. En el 2002 el escritor Carlos Alberto Montaner reveló que en Cuba han
“exhumado su cadáver (político) con el objeto de volver a liquidarlo.
¿Qué ha pasado? Muy sencillo: el ex gobernador mexicano de Quintana Roo, Mario
Villanueva, preso por narcotráfico y otros delitos graves, probablemente será extraditado
(y lo fue ocho años después) a los EU y saldrán a la luz pública sus
relaciones con el gobierno cubano y su paso nada honroso por la isla. Castro
quiere tener listo su chivo expiatorio y quien mejor que Robertico
Robaina, amigo de Villanueva, para ser culpado de esos vínculos delictivos”.
El proceso de
extradición de Villanueva a los Estados Unidos en 2002 no pudo
concretarse por cuestiones legales que ganó el ex gobernador quintanarroense.
De todos modos, en previsión de conflictos por venir, Fidel Castro expulsó a
Robaina del Partido Comunista y lo dejó en el vacío político de un
régimen comunista que puede ser más doloroso y dañino que la cárcel.
El estilo
político de Fidel Castro es de sobra conocido. En 1989 se deshizo del
general Arnaldo Ochoa y de los dos hermanos la Guardia --los tres amigos personales
de Raúl Castro-- bajo los mismos cargos de conspirar contra la Revolución; es
decir, crecer personalmente en apoyo popular y opacar la estrella del
caudillo de la Sierra Maestra. Pero los hermanos la Guardia participaban en el tráfico
de productos para allegarle divisas al gobierno cubano. Y lo hacían con el aval
de Fidel y Raúl Castro. Entre los productos de contrabando se incluía la
cocaína procedente de Colombia rumbo a los EU. Antes de que estallara el
conflicto, Fidel Castro fusiló a Ochoa, al coronel Antonio la Guardia y
a otros militares.
La relación
de Villanueva con Robaina tenía el beneplácito de los hermanos Castro.
Inclusive, ya en plena huida y aún con el cargo de gobernador de Quintana Roo,
la policía temía que Villanueva se refugiara en Cuba. Las versiones
hablaban de 25 mil dólares entregados por Villanueva a Robaina para la
remodelación del edificio de la cancillería en La Habana. Pero además, existen
indicios de que hubo otras entregas de dinero en efectivo y cheques de
Villanueva a Robaina, además de acusaciones de que Robaina utilizaba el avión oficial
del gobierno de Quintana Roo para viajes por la zona. Todos estos datos eran
conocidos por Fidel Castro pero se usaron en contra de Robaina cuando
arrestaron a Villanueva.
La
extradición de Villanueva ha regresado el nerviosismo a Cuba, sobre todo por el
interés del gobierno de Obama de replantear la relación y por las
decisiones para ampliar el aislamiento de La Habana. De todos modos, Cuba sigue
apareciendo
en las rutas del narcotráfico en el Caribe y más ahora que Venezuela se ha
convertido en uno de los países trampolín de la droga y del lavado
de dinero del narcotráfico.
Como los EU controlan
el flujo de droga y el lavado, en consecuencia están en poder de
suficiente información criminal sobre el papel de Venezuela y Cuba en el
tráfico de droga. Villanueva está acusado de permitir el uso de su
estado para el trasiego de substancias prohibidas y cobrar por ello. Si el
asunto va a fondo y toca el punto del tráfico --y no nada más el del
cobro por derecho de paso--, entonces Cuba va a volver a colocarse en el centro
del conflicto mundial: un comunismo articulado al narcotráfico.
Y a los Castro se le
aparecerán los fantasmas de Arnaldo Ochoa y Tony la Guardia y Noriega.
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