Miércoles 26 de mayo de 2010
+ ¿Suicidio penal o político?
+ Nulidad de pesquisa Bazbaz
La auto
renuncia de Alberto Bazbaz Sacal al cargo de procurador de justicia del Estado
de México no cerró el caso Paulette. Al contrario, hay confesión de parte de
errores, irregularidades y deficiencias con suficiente fuerza jurídica
como para declarar la nulidad de las conclusiones. Por tanto, en nuevo
procurador está obligado a reponer la averiguación previa.
De otra manera, la auto
renuncia de Bazbaz a la procuraduría mexiquense podría ser considerada como una
maniobra leguleya para cerrar el caso Paulette con la certeza de
que hubo vicios de origen. En derecho, el enviciamiento de una indagatoria pervierte
la conclusión. Por tanto, para hacer justicia es necesario que una nueva
autoridad realice otra investigación sobre la muerte de la niña.
La lógica
jurídica es implacable: los errores en la integración de la investigación y la averiguación
previa obligadamente derivan en una conclusión pervertida. Los vicios de
origen se convierten en vicios de conclusión. Y con ello se pierde la certeza
del acto jurídico y de la aplicación de la ley como acto de justicia. Por
tanto, el primer interesado en reponer la investigación para podar
errores en investigación y conclusiones sería el gobernador mexiquense Enrique
Peña Nieto, a riesgo de cargar con el asunto como un fardo político en
su carrera por la candidatura presidencial del PRI para el 2012.
Las dudas
sobre la investigación y conclusiones de muerte accidental fueron confirmadas
por el propio Bazbaz en su breve declaración de anuncio de su auto
renuncia al cargo de procurador: “para que una Procuraduría pueda realizar
sus funciones con eficacia es indispensable que cuente con la
confianza, la credibilidad y el respaldo de la gente a la que sirve,
cuando esto se pierde, resulta imposible cumplir la responsabilidad”. Ahí se
encuentran los elementos de descrédito de la investigación.
En la investigación,
Bazbaz cometió otro error jurídico que violó los derechos de inocencia
de los presuntos inculpados. Públicamente afirmó que se trataba de un homicidio
y decretó el arraigo de los padres, además de incriminar a las nanas y
acusar a la madre. Esa decir, Bazbaz presentó primero las conclusiones y
después realizó la investigación. Lo paradójico fue que la investigación procesal
lo llevó a otra conclusión.
El descrédito de la
investigación radicó no sólo en el hecho de hacer primero las
incriminaciones y luego las investigaciones y conclusiones, sino en la
aceptación de errores y sobre todo la admisión de que la sociedad le perdió
la confianza a la procuraduría mexiquense. A partir de ahora, si se consolida
la investigación de Bazbaz, cualquier presunto delincuente podrá invocar el
proceso Paulette para impugnar acusaciones.
Se trataría de una
variante de la “teoría del fruto del árbol envenenado” que se utiliza en
derecho para decretar automáticamente la nulidad de un proceso cuando
se estima “cualquier prueba obtenida con violación de derechos fundamentales”.
Hasta ahora sólo se tienen afirmaciones del propio jefe del ministerio público
de que hubo errores, irregularidades y deficiencias, aunque sin aclarar
con precisión los casos concretos. De todos modos, la conclusión de accidente
de la indagatoria Bazbaz fue producto del árbol envenenado de un proceso de
investigación irregular. Es decir, no puede haber conclusiones legales
como producto de una investigación con defectos.
De la investigación
de Bazbaz se desprenden cuando menos tres dudas razonables, otro
principio del derecho que tiene valor judicial:
--El hecho de que un
cadáver permanezca en una habitación nueve días sin emitir olor alguno y
que en la habitación, presunta escena del crimen, hayan dormido en esos mismos
días varias personas. Además, la habitación fue revisada por peritos.
--La declaración de las
nanas de que ellas revisaron minuciosamente la cama removiendo las
sábanas sin que hubiera algún indició del cadáver de Paulette. De pronto, inopinadamente,
el cadáver apareció.
--El arraigo a
los padres de Paulette fue hecho bajo la declaración del propio procurador de
que Paulette había sido asesinada. Bazbaz usó la palabra homicidio.
Lo malo para las
autoridades del Estado de México radica en el hecho de que la indagatoria se
pervirtió procesalmente y que el procurador dictaminó resultados antes
de terminar la investigación, que cualquier otra conclusión que no determine el
homicidio será desautorizada por la opinión pública. Pero aún así, el
gobernador Peña Nieto necesita, para control de daños de su propia posición
política como precandidato presidencial priísta y como jefe del ejecutivo
estatal, que exista otra indagatoria realizada sin errores, deficiencias
e irregularidades, sobre todo porque apenas el lunes avaló el reporte
final del caso que el propio Bazbaz dijo que había tenido fallas procesales. Asimismo,
la credibilidad del nuevo procurador va a depender de que despeje las
dudas heredadas por Bazbaz.
Al final de cuentas,
el contexto político del caso Paulette no sólo involucra a una niña
menor de edad con facultades limitadas sino que incorporó al escenario al
principal precandidato del PRI a la presidencia de la república. La única forma
de hacerle justicia a Paulette radica en una nueva investigación que
llegue a conclusiones sin ninguna duda razonable.
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