Viernes 28 de mayo de 2010
+ Camacho y Peña: las sorpresas
+ Víctimas de la nueva política
A
pesar de todo, algunas prácticas de la política han cambiado. Sólo que
algunos políticos siguen reaccionando al viejo estilo. Los comportamientos del
PRD y DIA sobre el arresto de su candidato Greg Sánchez y el enojo del
gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto sobre el caso Paulette revelan la vigencia
de los añejos modos políticos.
1.- En 1989, Manuel
Camacho Solís era uno de los tres arquitectos del proyecto político de
Carlos Salinas. Como tal, le tocó diseñar, operar y controlar daños de las
ofensivas político-judiciales para descabezar por la vía violenta y con el
apoyo de la fuerza del poder estatal a los sindicatos petrolero y de
trabajadores de la educación. Lo hizo sin cumplir con los procedimientos
legales. Hoy a Camacho le dieron una sopa de su propio chocolate con el
operativo contra su candidato a gobernador para Quintana Roo, Greg
Sánchez, como si hubiese sido un operativo al estilo Salinas.
Camacho carece
de autoridad moral para acusar al gobierno de alguna maniobra para encarcelar
al candidato a gobernador del PRD. Y menos cuando en realidad esa maniobra de ninguna
manera beneficiará a la candidatura casi simbólica de la candidata del PAN al
gobierno estatal, lo que deja los réditos políticos para el PRI. Y peor aún,
Camacho tendría que dar muchas explicaciones de su pasado salinista en
acciones iguales a las de la PGR. Además, tendrá que explicar si siguen
o no las alianzas electorales con el PAN porque ahora el gobierno panista le
echó un balde de agua fría al PRD y al grupo DIA con el procesamiento de Greg
Sánchez.
Las reacciones de los
senadores perredistas Jesús Ortega y Carlos Navarrete acusan a su aliado
panista de maniobras sospechosas en el caso del candidato quintanarroense. Pero
en el fondo los arrestos de políticos y alcaldes michoacanos y la detención de
Greg Sánchez en realidad carecen de cualquier utilidad
político-electoral para el gobierno panista y, al contrario, le dificultan
la operatividad de la alianza porque los reproches del PRD están causando estragos
en los electores panistas y perredistas en Oaxaca, Puebla y Sinaloa.
Eso sí, Camacho y los
dirigentes perredistas ignoraron olímpicamente los datos que se habían
venido publicando desde mediados de 2008 sobre Greg Sánchez y sus relaciones de
poder con políticos protectores de narcos como Mariano Herrán Salvatti. Por
cierto, por curiosidades del sistema penal, Sánchez fue enviado a un penal de
alta seguridad en Tepic, Nayarit, donde también se encuentra Herrán
Salvatti, quien era su asesor en la alcandía de Cancún. Y el PRD no debe
olvidar el hecho de que el jefe de policía de Greg Sánchez en la alcaldía fue cómplice
del asesinato del general Mauro Tello Quiñones y por tal delito se encuentra preso;
el jefe de policía de Sánchez estaba involucrado en el narco.
El PRD y DIA tuvieron
la oportunidad política de dar un paso adelante en el ejercicio de la
política al margen de las complicidades priístas del pasado no tan lejano. Pero
fue al revés: escogieron a ex priístas como candidatos. En Oaxaca lanzaron al ex
priísta Gabino Cué, vinculado a la represión indígena del pasado,
salpicado por la corrupción caciquil del gobierno de Diódoro Carrasco,
articulado a la subversión anárquica del 2006 para fundar en el estado una
comuna revolucionaria y autogestionaria, aliado entonces al EPR y a la APPO y
clave para restaurar los cacicazgos políticos priístas de los ex
gobernadores Carrasco y José Murat. Es decir, el viejo PRI.
En Puebla ocurrió lo mismo.
El candidato de la alianza PAN-PRD Rafael Moreno Valle quiere ofertar un cambio
en la política pero está cosechando los odios que sembró al revelarse malos
manejos financieros como secretario de finanzas del gobierno priísta de
Melquiades Morales, incluyendo movimientos tipificados como fraude. De nueva
cuenta el pasado redivivo pero disfrazado de un futuro que no es sino la
sombra del viejo priísmo de siempre.
2.- El gobernador
Peña Nieto, posicionado en primerísimo lugar en las tendencias electorales de
todas las encuestas, encontró dos problemas serios para su carrera
presidencial: las posibilidades de una alianza PAN-PRD para las elecciones mexiquenses
del año próximo y el caso de la niña Paulette. Y desafiado a presentar algunas
formas de nuevos comportamientos políticos, su reacción en realidad fue
al viejo estilo de los temores priístas: hizo firmar al PAN un contrato
político para prometer no aliarse al PRD y regañó a quienes criticaron a
su procurador.
El gobernador Peña
Nieto dejó imágenes de que el PRI parece no haber cambiado. Esos dos casos
requerían nuevas formas políticas priístas: primero, reconociendo la
realidad de las alianzas y encarándolas con respuestas que ofrecieran al
electorado nuevos perfiles políticos; y segundo, atendiendo el
sentimiento social sobre la niña Paulette y no potenciando la politización del
asunto al asumirlo como un compló contra su precandidatura. En ambos casos,
sin embargo, el gobernador mexiquense evidenció que el PRI para el 2012 es el mismo
del pasado.
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
- - 0 - -
Imprimir
|