Miércoles 22 de septiembre 2010
+ Diario de Juárez no es Zeta
+ Narcotráfico en los medios
A pesar de
que los medios andan en busca de héroes, ha sido un despropósito equiparar el caso de
El Diario de Ciudad Juárez con el semanario Zeta de Tijuana. El
primero tiene un pasado tormentoso de acusaciones de involucramiento con
el narcotráfico y Jesús Blancornelas fue un decidido adversario de las
mafias aún a costa de su vida y sin negociar su política editorial.
La comparación fue una
falta de respeto a la figura de Blancornelas, quien sufrió un gravísimo
atentado que lo tuvo al borde de la tumba y dos de sus ejecutivos fueron
asesinados. La revista Zeta se dedicó a revelar el funcionamiento
del crimen organizado en la plaza.
En cambio, el dueño
de El Diario, Osvaldo Rodríguez Borunda, demandó y obligó al arresto en
dos ocasiones de la periodista Isabel Arvide en el 2002 por dos columnas publicadas
en el periódico Milenio donde examinaba la penetración del
narcotráfico en los medios escritos de Ciudad Juárez, entre ellos El Diario.
Arvide perdió el juicio por errores procesales, no por contenido
periodístico, pero su caso llevó a la despenalización del daño moral
contra periodistas. El director de El Diario pedía una indemnización de
8.5 millones de dólares.
Lo interesante del
caso fue que en febrero de 2004 la Procuraduría General de la República detuvo
a Crispín Borunda con cargos vinculados al narcotráfico, quien había aparecido
como pieza fundamental de la columna de Arvide y un reportaje titulado
“Un nuevo cártel de la droga en Chihuahua”. El reportaje era
contundente. A pesar de que Arvide protegió la identidad de sus fuentes, en ese
momento, 2 de junio de 2001, se sospechó que los datos habían sido de ciertos
niveles militares. El texto comenzaba así:
“Encabezado por el
titular de Seguridad Pública del gobierno del Estado, Jesús “Chito” Solís, un
nuevo cartel de la droga sustituye a la organización de Amado Carrillo.
“De acuerdo a
documentos a los que tuvo acceso esta reportera, lo que era un secreto a voces
quedó comprobado hace pocos días al descubrirse un cargamento de cocaína por
autoridades federales quienes, minutos después, recibieron una llamada del
hermano del funcionario con la exigencia de que fuesen liberados.
“Entre sus miembros
destacados figuran empresarios, asesores y amigos de Patricio Martínez.
Sobresalen los nombres de: Crispín Borunda, cuyo rancho es vecino de la
propiedad del gobernador, los hermanos Solís, Raúl Muñoz Talavera, Chuy Sotelo,
un conocido empresario transportista, Dante Poggio expolicía que vendría a ser
el ejecutor armado y el dueño del periódico El Diario de Chihuahua,
Osvaldo Rodríguez Borunda.
“Este último,
sospechoso de lavar dinero producto del narcotráfico desde hace muchos años,
recibirá el premio nacional de periodismo de manos del titular de Gobernación
el próximo siete de junio. Su fuerza le permitió quitar de la Quinta Zona
Militar al general Juan Morales Fuentes en noviembre de 1999 por “revisar” su
avioneta.
“Total complicidad de
las autoridades locales con los narcotraficantes, el procurador un cero a la
izquierda”.
La historia del caso
Arvide, que mereció una defensa de la libertad de expresión en contra de las
acusaciones de daño moral para castigar la difusión de hechos ciertos o
falsos, se localiza en http://www.isabelarvide.com/chihuahua.php.
Al final, el gobierno de Chihuahua se desistió, el caso Arvide llevó al
entonces procurador Rafael Macedo de la Concha a emitir un histórico
acuerdo para impedir los citatorios a periodistas y proteger el secreto
profesional y al entonces diputado Manlio Fabio Beltrones a promover la despenalización
federal del daño moral en casos de periodistas.
Las indagaciones de
Arvide fueron significativas en su momento porque revelaron la
penetración del narcotráfico en las esferas sociales, políticas y de medios de
Chihuahua y sobre todo de Ciudad Juárez. La crisis actual en esas plazas, por
tanto, no nació por generación espontánea sino que se tejió a lo largo
de años. La fuente original del narco estuvo en comandantes policiacos
que se asentaron en ciudad Juárez y Nuevo Laredo, todos ellos con hilos
de poder en los medios.
La situación de los
medios en Juárez tiene historias secretas. Por ejemplo, está el caso de
otro diario importante que se fortaleció con dinero del narco, el financiador
fue detenido, luego salió libre, quiso cobrara su deuda pero le dijeron que no,
el narco mandó secuestrar al director de ese medio y la mamá del editor
tuvo que pagar la deuda para salvar a su hijo.
Ahora mismo el
director de El Diario, Rodríguez Borunda, radica en El Paso, Texas. Algunas
fuentes señalan diferencias con el narco Gilberto Ontiveros Lucero
--ficha de la DEA en www.justice.gov/dea/fugitives/elpaso/ontiveros-lucero.htm--,
quien regreso a Juárez a cobrar deudas.
En este contexto, la comparación
de Rodríguez Borunda con Jesús Blancornelas debe ser consideraba una ofensa
a la memoria del director del semanario Zeta porque Blancornelas fue un
periodista a carta cabal, sin la menor sospecha de presuntas irregularidades.
A menos, claro, que haya cierto sector de la crítica que gusta magnificar
todo lo que huela a ataques al gobierno cuando se han terminado los argumentos.
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carlosramirezh@hotmail.com
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