Martes 31 de mayo de 2011
+ Salinas:
la Corte y el sarao
+ Los
casos de Valls y Silva
A finales de
1990, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari designó al
presidente de la Corte Suprema, Carlos del Río, como orador oficial en nombre de los tres poderes en la conmemoración de la Revolución Mexicana. Se trató de
una violación constitucional por invasión de poderes. Por acumulación de
favores al salinismo, Del Río renunció y fue designado embajador de México en
Portugal.
Esta anécdota política del viejo régimen debió de haber sido recordada por el ministro Sergio
Valls Hernández, hoy en la Corte Suprema, cuando celebró en Chiapas su
cumpleaños --el pasado 20 de mayo-- al viejo estilo de los saraos
priístas y con la presencia del ex presidente Carlos Salinas y del actual
presidente de la Corte, Juan Silva Meza. Ahora no se trataba de invasión de
poderes sino de relaciones priístas de poder: el máximo tribunal
judicial aparece ya contaminado por relaciones con poderes fácticos. Y
más cuando Salinas, Valls y Silva acababan de pasar por alianzas contra
el caso Posadas.
En la tradición
mexicana, las fiestas de los poderosos son, como en las formas de hacer el
poder de la mafia, relaciones políticas. Durante el sexenio de Salinas
se torció el sistema judicial y el poder presidencial se impuso a las
leyes en los temas de las reformas de Salinas que liquidaron el proyecto
político de la Revolución Mexicana, como se revela la colección de documentos
reunidos en el libro La Suprema Corte de Justicia durante el gobierno de
Carlos Salinas de Gortari (1989-1994): el operativo contra La Quina violando los derechos humanos, las relaciones con el Vaticano, el caso de los
magistrados que protegieron a un violador en Guerrero, la reprivatización
bancaria, el tratado de comercio libre, el asesinato de Posadas que hasta la
fecha la Corte rechaza su indagación, la crisis de seguridad y la
renuncia del ministro presidente Carlos del Río.
De ahí el hecho
de que ministros de la Corte como Valls Hernández realicen fiestas al
viejo estilo priísta y que tengan como invitado de honor a personalidades del
poder aún vigente como el ex presidente Salinas de Gortari. Sobre todo
por el hecho de que Salinas de Gortari sigue en activo con asuntos
pendientes en el terreno judicial.
Un asunto aún abierto en la sociedad y obviamente en el sector judicial involucra a la Corte de Valls
y de su actual presidente Silva Nieto, el primero como anfitrión de la fiesta
en Chiapas y en segundo como invitado, y en la misma fiesta el expresidente
Salinas de Gortari como figura estelar: el asesinato del cardenal Juan
Jesús Posadas Ocampo en mayo de 1993.
Apenas el año
pasado el gobernador jalisciense panista Emilio González Márquez y el
congresista estadunidense Christopher H. Smith solicitaron formalmente a la
Corte el ejercicio de la facultad de atracción de la investigación
salinista del caso Posadas y los ministros Valls y Silva Nieto votaron en
contra de la solicitud, con lo que Salinas de Gortari le dio otro cerrojazo al caso Posadas. La solicitud se hizo en base al segundo párrafo del 97 constitucional,
así como la Corte sí había aceptado los casos de Aguas Blancas, Atenco y
los de los gobernadores de Puebla y Oaxaca.
En este contexto
debe leerse políticamente el sarao priísta del ministro Valls Hernández en
Chiapas con la presencia del ex presidente Salinas de Gortari. En la sesión de
la Corte del 20 de abril del 2012, en la que el pleno votó contra la
solicitud de atraer la auto investigación del crimen del
cardenal que realizó el gobierno de Salinas que a la vez era el principal
sospechoso del asesinato, el ministro Valls Hernández estableció su criterio a favor de los intereses de Salinas:
“Aun cuando es innegable que toda violación de los derechos humanos que sufra una o varias personas debe
rechazarse, debe sancionarse; así como el impacto que tiene en la
impartición de justicia en un caso concreto, también lo es que la misma
Constitución, la misma Carta Magna de nuestro país, establece otros medios de control para ello, con las consiguientes sanciones a quienes las
hayan cometido o incurrido si se trata de omisiones.
“Menos aún, que
a través de la facultad de investigación prevista en el 97, párrafo segundo de
la Constitución, este Alto Tribunal ordene la profundización --así dice la solicitud
del señor gobernador-- la profundización de la investigación del homicidio del
cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, y demás personas, acaecidos como ya señalé
en mayo de 1993, pues de ninguna manera es ésa la finalidad de la facultad
de investigación. (…) En consecuencia, mi voto es en contra de la
propuesta de la consulta y porque se determine que no ha lugar a ejercer la
facultad de investigación.
Y el entonces
ministro ponente y hoy ministro presidente Silva Nieto afirmó en esa misma
sesión:
“Yo estoy y
estaría de acuerdo, porque convengo también ya en el fondo, que no tiene el
mérito esta petición para poder ejercer la investigación del 97 por las
razones que se han dado aquí en lo particular y que se desprenden de la amplia
exposición que hace el promovente, el de este ejercicio y a lo cual se
evidencia que no tiene ese alcance y no se podría llegar a un resultado
de otro orden”.
El gobernador
jalisciense señaló en su solicitud que la investigación del caso Posadas por el
gobierno de Salinas tuvo “graves omisiones y acciones contrarias al
derecho” y la carta del congresista Smith afirmó que el cardenal Posadas había
sido asesinado “por denunciar la acción de narcotraficantes y sus relaciones
con ciertos niveles de poder”. La Corte de Valls y Silva le dieron otro carpetazo al asunto. Por eso, sin duda, el ex presidente Salinas de Gortari estuvo tan contento en la fiesta al viejo estilo priísta del ministro Valls Hernández para celebrar
su septuagésimo cumpleaños.
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