Jueves 5 de enero de 2012
+ 4.-
La rebelión de las masas
+ Desvertebración
del sistema
Si alguna prueba contundente se debe presentar para concluir que el actual sistema político
institucional ya no responde a la correlación de fuerzas sociales,
políticas y productivas y culturales del país, sin duda que se encuentra en la protesta social callejera que quiere imponer decisiones por la vía de la presión
popular.
Las protestas
sindicales de los cincuenta, las movilizaciones estudiantiles y populares de
los sesenta, las machas sociales de los setenta son el antecedente de
las protestas de los ochenta, los noventa y las del primer decenio del siglo
XXI. Más que buscar el cambio de sistema político y de modernizar las
instituciones, los grupos sociales pasan a la acción directa como una
forma de conseguir beneficios sectoriales.
En lugar de
buscar la reforma de los protocolos políticos y sociales y la modernización de
las instituciones al calor de la dinámica cada vez más activa de los grupos
sociales, las élites dirigentes prefieren convertirse en masa o
encabezar la masa o azuzar a las masas. Las protestas sociales callejeras se
convierten así en la evidencia de que el sistema político institucional
no responde a las nuevas necesidades de los ciudadanos.
El
redescubrimiento de la ciudadanía y de sus potencialidades ha sido en México el factor de inestabilidad social. Para entender la lógica de la protesta
social se pueden convocar dos tesis políticas:
1.- En 1922,
mucho antes que La rebelión de las masas de 1930, José Ortega y Gasset
publicó una serie de artículos que después agrupó en el ensayo España
invertebrada. En esos textos desarrolló el argumento de la movilización de
las masas por el fracaso de las élites dirigentes y de la ineficacia de
las instituciones: “los particularismos desdeñan los espacios
institucionales intermedios, como el Parlamento, que es el órgano de la
convivencia nacional demostrativo de trato y acuerdo entre iguales. Pero la
única forma de actividad pública que al presente, por debajo de palabras
convencionales, satisface a cada clase, es la imposición inmediata de la señera
voluntad; en suma, la acción directa”. Los particularismos exhiben la falta de vertebración de una sociedad. El autonomismo social conduce a la
desintegración de la sociedad.
2.- En 1968 el
politólogo de las transiciones Samuel Huntington estableció en su libro El
orden político en las sociedades en cambio la tesis en la relación cambio-violencia política: “los cambios económico y social amplían la
conciencia política, multiplican sus demandas, ensanchan su participación.
Estos cambios socavan los fundamentos tradicionales de la autoridad y
las instituciones políticas tradicionales y complican tremendamente los
problemas de la creación de nuevas bases de asociación e instituciones
políticas que unan la legitimidad a la eficacia”. “¿Cuál es la causa de
esta violencia e inestabilidad? La tesis primordial es que constituyeron en
gran parte el resultado de un rápido cambio social y de la veloz
movilización política de nuevos grupos, junto con el lento desarrollo de las
instituciones políticas”.
En lugar de
modernizarse en función del avance de la sociedad y de la oposición, el sistema
político se estacionó en los fundamentos del Estado priísta, aunque con
un PRI cada vez más minoritario y cada vez con menos control sobre las
estructuras del Estado y de las instituciones políticas. Al encontrar
instituciones reacias a la modernización, los grupos sociales pasaron a
la acción directa. Y en lugar de un nuevo acuerdo político entre élites
gobernantes y sociedad gobernada para adecuar el sistema político
institucional a la nueva correlación de fuerzas sociales y políticas, el sistema
priísta prefirió un espacio paralelo: la calle le ha ido ganando al
parlamento.
La acción
directa en la calle conduce lo mismo a concesiones del poder que a
represiones reactivas, pero con una modernización institucional siempre a
posteriori de los conflictos y muchas veces a adecuaciones sin efectos estructurales. Las protestas sociales han demostrado la falta de
sensibilidad de gobiernos del PRI, del PAN y del PRD a la necesidad de redefinir los espacios institucionales de relación entre masas y élites dirigentes, cuyo
acuerdo era para Ortega y Gasset el motor fundacional de la viabilidad
de las naciones. Hoy las masas exigen una democracia a mano alzada y decisiones
impuestas por la presión callejera, mientras las élites gobernantes carecen de propuestas de modernización de las instituciones políticas y de gobierno.
La crisis en el
conflicto masas-élites conduce a represiones, concesiones, rupturas,
revoluciones o transiciones pactadas. La crisis del sistema de
representación política de México de 1968 encontró salidas con la reforma
política de 1978 que legalizó al Partido Comunista Mexicano y modernizó
de golpe el sistema parlamentario y tuvieron que pasar casi veinte años para
lograr la autonomía del gobierno del órgano electoral. Lo malo es que todo
avance democratizador encontró pronto su regresión institucional.
Las protestas
cotidianas, la violencia política y la represión institucional son parte del agotamiento del sistema político priísta aún vigente y exhiben la necesidad de una nueva
estructura institucional que defina nuevas reglas del juego político, canalice
las exigencias sociales y perfile un nuevo mecanismo institucional de
relación entre masas y élites gobernantes. Las protestas callejeras han anulado el funcionamiento de las instituciones y las decisiones se toman por la
relación conflictiva fuera de los espacios institucionales.
A partir de la
tesis de Ortega y Gasset de las sociedades sin cohesión interna, México
ofrece las características de una sociedad invertebrada; peor aún, sin funcionalidad
en los tres subsistemas de su sistema político: el sistema óseo, el sistema
sanguíneo y el sistema nervioso. Se trata, por tanto, de un sistema molusco,
sin fuerza, dominado por la relación incorporación-desintegración. Lo grave es
que la acción directa sustituye por la fuerza a la democracia.
(Diario
Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)
carlosramirezh@hotmail.com
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