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Martes 1 de abril 2009
+ Falso académico en
la UNAM
+ Acusador, acusado de fraude
Con el aval de Jorge Carpizo McGregor,
el Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la UNAM
fue víctima de un fraude académico. Un experto en transparencia y derecho a la
información acredita un doctorado inexistente en
la
Universidad Complutense
de Madrid. Lo malo, sin embargo, es
que el falso doctor se ha dedicado a denunciar severamente a funcionarios judiciales que carecen de título profesional.
El problema del fraude académico ha manchado un largo proceso de
institucionalización de la transparencia informativa. Hoy mismo el falso doctor
y defraudador académico Ernesto Villanueva participará en un seminario sobre
libertad de expresión, apoyado por el IIJ-UNAM y por
la Fundación Para
la Libertad
de Expresión,
del empresario Armando Prida, creada para defensa de negocios privados.
El asunto del falso título académico de Villanueva ha derivado en un problema
político. En un artículo publicado en la revista Proceso el pasado 22 de marzo, Ernesto Villanueva, investigador del
IIJ-UNAM en derecho a la información, denunció que magistrados de justicia en
Aguascalientes, Campeche, Oaxaca, DF y Michoacán carecen de título de abogados que exige la ley. Sin embargo, el
propio Villanueva ha defraudado con
un falso título de doctor de
la
Complutense.
El problema del doctorado de Villanueva en
la Complutense
se ha convertido en un problema de
credibilidad. Y los datos son contundentes: Villanueva afirma que su examen de
grado para ese doctorado fue el 6 de marzo del 2000, pero acepta que no fue en
la Complutense
sino en
la Universidad
del Norte, en Paraguay, y a través de un convenio.
Pero en su currículum oficial en el IIJ-UNAM se ostenta como doctor por
la Complutense.
La
Complutense
formalmente no ha doctorado a
Villanueva. Existe una carta de Manuel Rodríguez Sánchez, vicerrector de
Doctorado. Títulos Propios y Programación Docente de
la Complutense
, dirigida
a Javier Davara, decano de
la Facultad
de Ciencias de
la Información
, en la que
establece: “según la información que consta en los Servicios Administrativos de este Vicerrectorado, D. Ernesto Villanueva Villanueva tiene superados 32 créditos, más suficiencia investigadora, así como una tesis inscrita con fecha 8 de mayo de 1996,
en
la Facultad
de Derecho. En el citado expediente, no figura que el interesado tenga tesis
presentada y aprobada”.
Es decir, no se doctoró en
la
Complutense
pero se presenta como doctor por
la Complutense. Y
hay
más: Villanueva obtuvo su doctorado en
la Universidad
de Navarra
en dos meses, otorgado por la
doctora Ana Azurmendi, pero también vía
la
Universidad
del Norte, entonces dirigida como rector por
Benjamín Fernández Bogado, hoy en México en
la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales, invitado permanente de Villanueva en reuniones académicas y miembro del consejo
editorial de su revista.
El asunto se complica porque Villanueva, el
experto en transparencia informativa, ha ocultado su verdadero grado educativo en la opacidad del tráfico académico. Es probable que
la Universidad
del Norte
tenga convenios con
la
Complutense
, pero
la Complutense
señala que no hay registros del doctorado. Y el tema sería problema menor de no
haber sido por la denuncia de Villanueva en Proceso contra magistrados que presuntamente carecen de título profesional registrado.
Inclusive, una de las denunciadas por
Villanueva, la presidenta de
la Sala Familiar
del Tribunal Superior de Justicia
de Oaxaca, María Eugenia Villanueva Abraján, desmintió
a su acusador y presentó pruebas de
su titulación. Lo malo fue que Villanueva usó su tribuna editorial en Proceso para difamar a una funcionaria de un
problema académico que el propio Ernesto Villanueva padece: el fraude académico.
Pero a Villanueva, responsable del área de
derecho a la información del IIJ-UNAM que controla Carpizo y miembro de organizaciones de transparencia, se le pueden aplicar sus propias palabras escritas en Proceso contra quienes carecían de
documentación académica: “esto (el ejercicio de funciones sin acreditación académica) sólo genera erosión de credibilidad social y revela un grave escenario de corrupción e impunidad. Si los vigilantes
(funcionarios judiciales) no cumplen
los mínimos de apego a la ley que se exige a los vigilados, estamos viviendo el mundo al revés, para mal de todos”.
La última de Villanueva fue usar su espacio en Radio Educación para insultar al doctor
José Francisco Paoli Bolio, ex diputado y ex
subsecretario de Desarrollo Político de Gobernación, de quien dijo al aire, en
un lenguaje cantinflesco de todo un doctor por
la Complutense
: “recordemos
que el doctor Paoli Bolio fue señalado y yo lo
lamento pues, porque no solo es amigo mío, colega mío, sino familiar mío, fue conocido como el diputado meón, es decir, el diputado que cuando
fue una aprobación efectivamente estuvo varios minutos, varias horas, no sé si
horas, pero por lo menos varios minutos (en el baño) para poder no aprobar por
los números que daban”. “Yo no me queda más que decir que lo que pasó, pasó y
evidentemente uno estaría agradecido además de que yo le dije personalmente y
me hago cargo de esa respuesta que estuviera por acá quince minutos antes no lo
ha estado y a pesar, repito, de que sea mi colega, amigo y familiar mío pues si
no está son las consecuencias finalmente”. Paoli no asistió al programa de Villanueva.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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