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Jueves 23 de abril 2009
+ Guerrilla revive en elecciones
+ Trampas de la Comisión EPR
La autodecisión de autodisolución de la autodenominada
comisión de mediación entre la guerrilla del EPR y el gobierno federal por el
caso de dos presuntos comandantes guerrilleros desaparecidos debe de leerse en
el contexto político de cuando menos tres hechos que prenden los focos en la agenda de riesgos del 2009:
1.- Una entrevista con la llamada
Coordinación Revolucionaria que agrupa a cinco organizaciones guerrilleras, dejó
entrever alianzas estratégicas con
el EPR y otros grupos armados. Para la Coordinación
Revolucionaria, la Comisión de Medicación fue parte del juego
guerrillero “para obligar al gobierno a
reconocer prácticamente como fuerza insurgente al EPR”.
2.- La decisión de López Obrador de asentarse en Oaxaca, donde el conflicto
magisterial del 2006 registró, la participación activa de la guerrilla del EPR al lado de la APPO y de la sección 22 de
maestros disidentes. Los dos comandantes desparecidos fueron grabados en acciones de lucha contra el
gobierno estatal, en una de ellas junto a la activista Lucía Morett.
3.- La importancia de las elecciones
legislativas del 2006 para parar al
PAN, impulsar de nuevo al PRI y tratar de reactivar el espacio perdido por el
PRD. El fin de la tregua guerrillera sería parte
del escenario de descomposición política que afectará al gobierno panista.
Los mensajes de advertencia del resurgimiento de la violencia
guerrillera deben leerse en las declaraciones de los miembros de la autodenominada Comisión de Mediación.
El periodista Miguel Angel Granados Chapa advirtió
ayer en su columna en Reforma que “la Comisión no pasa por alto
las probables consecuencias de su
resolución, entre otras la de que el
EPR ponga fin a la tregua que estableció a partir de un pedido expreso de
quienes integrarían la Comed,
que la consideraron necesaria para su actuación y fue respetada puntualmente
hasta ahora”.
Y el poeta Carlos Montemayor, también de
la misma comisión, afirmó “que la posibilidad
de que resurja el EPR se debe a que el grupo armado se comprometió a declarar
un alto al fuego y suspensión de las actividades durante el tiempo que duraran
las negociaciones de la
Comisión de Mediación”.
Por tanto, la decisión de la Comisión de Mediación de
terminar sus labores fue un aviso de
que el EPR volverá a las acciones de propaganda y seguramente acciones
militares, como los bombazos en instalaciones
petroleras.
Lo único malo del asunto es que varios miembros de la Comisión no son ajenos a
las actividades de la lucha armada: la senadora Rosario Ibarra de Piedra ha protegido a guerrilleros y
recientemente acunó a la activista Lucía Morett, quien fue herida cuando se
encontraba de visita --cual campamento de verano de Disney-- en el principal
cuartel de las FARC en Ecuador, donde murió el principal dirigente de esa
narcoguerrilla. El obispo Samuel Ruiz participó
en el nacimiento del EZLN.
Por tanto, ahora se percibe el hecho de
que la Comisión
de Mediación no realizaba tareas de
intermediación sino que defendía las actividades del EPR. La declaración de los
integrantes de la Comisión
al anunciar el final de sus tareas debe ser leída como un comunicado de advertencia del EPR de que terminó la tregua
y que regresará a las actividades clandestinas violentas.
La
Comisión en
realidad no buscaba allanar los
caminos para la indagación del paradero de los guerrilleros Edmundo Reyes Amaya
y Gabriel Cruz Sánchez, sino que quiso operar como un espacio de debilitamiento político del gobierno
federal y como un caballo de Troya para penetrar espacios de instituciones de
seguridad nacional. Su exigencia de dialogar directamente con la
Secretaría de la Defensa Nacional, con el Cisen y con la PGR fue visto como una forma
de meter a la guerrilla del EPR en
las oficinas encargadas de la seguridad nacional.
A pesar de la importancia de mantener la exigencia de aclarar la presunta
desaparición de dos jefes guerrilleros, la Comisión en realidad se convirtió en el brazo político del EPR en el ambiente
político nacional y en las instituciones. El gobierno federal tiene la obligación de atender la recomendación
de ese caso emitida por la
Comisión Nacional de Derechos Humanos, pero otra cosa era la
petición de la Comisión
de meterse en los organismos de
seguridad nacional.
La decisión política de la Comisión de reventar de nueva cuenta el conflicto
debe entenderse en el contexto de un nuevo activismo de la guerrilla. El investigador
Jorge Lofredo realizó una completa entrevista con dirigentes de la llamada
Coordinación Revolucionaria --www.cedema.org-- y en ella la dirección
guerrillera hizo una afirmación audaz
sobre el significado político de la
Comisión de Mediación como una forma de obligar al gobierno a
“reconocer prácticamente como fuerza
insurgente al PDPR-EPR, a fin de congelar el conflicto y ganar el mayor tiempo
posible, en la perspectiva de golpear y desarticular militarmente a la
organización”.
Así que el escenario electoral va a complicarse: la guerrilla regresa a la
violencia, López Obrador va a incendiar
Cananea y Oaxaca y los partidos políticos reparten posiciones como tajadas de pastel.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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