Miércoles 2 de diciembre de 2009
+ Mecánica de un golpe de Estado
+ Gobierno de salvación nacional
A José Emilio Pacheco, por el Cervantes.
Y
ahora, por el nobel de literatura
MADRID, España.- En
una afirmación hecha en la soledad del retiro, Mijail Gorbachov, el hombre que
permitió la demolición del sistema comunista, escribió en sus memorias:
“no hay reformadores felices”.
Aquí en España hay
otro reformador no feliz: Adolfo Suárez, el arquitecto de la transición
española a la democracia. En 1981 fue obligado a renunciar, le organizaron un
golpe de Estado y pasó al ostracismo político. Hoy aquí en España lo recuerdan
pero en medio de un dramático silencio político.
En una conversación
con el autor de Indicador Político, el periodista José Oneto --en 1975-1985
director de la revista Cambio 16, la más importante de la transición--
cuenta la historia secreta del golpe de Estado contra Suárez: se trató
de un operativo armado para desviar la transición, acotar la democracia
y restaurar el viejo régimen franquista aunque sin Franco.
El escenario del golpe,
cuenta Oneto, estaba prefigurado por la crisis económica, la parálisis del
gobierno, la ruptura al interior del partido de Suárez, la lucha por el poder
en el gabinete, el enojo del Rey con Suárez, la ingobernabilidad, las presiones
de la izquierda para reventar al presidente del gobierno a través de una moción
parlamentaria de censura. El objetivo era desplazar a Suárez del poder y
que un grupo plural de políticos y líderes de sectores se hicieran cargo del
gobierno.
En la indagación del
golpe del 23 de febrero de 1981, Oneto descubrió un escrito con el plan
del golpe. Y explicaba la mecánica de un golpe anunciado:
1.- Conformación de
un grupo mixto, compuesto por un lado de civiles sin militancia política
pero con experiencia en tal campo, y por otro lado por un grupo de generales en
activo, de brillante historial y con capacidad de arrastre.
2.- Su mecanismo de
implantación serpia formalmente constitucional, aunque tal formalidad no
pasaría, en su intención de cubrir las apariencias legales mínimas para evitar
la calificación de “golpismo”.
3.- La operación se
plantearía así: A.- mediante operaciones concéntricas de procedencia
varia --medios financieros, eclesiásticos, estructuras militares, sectores de
partidos políticos parlamentarios, personalidades-- se forzaría la
dimisión de Suárez. B.- al final de este proceso se haría necesaria la discreta
intervención de la Corona para rematar y asegurar la citada dimisión.
4.- Se considera
imprescindible los mayoritarios apoyos de Unión de Centro Democrático y
PSOE, a niveles parlamentarios, para asegurar la mayoría precisa n el
momento de la investidura.
5.- El presidente del
gobierno sería un general con respaldo, pero no con protagonismo
público, del resto de la estructura militar.
6.- El gobierno
estaría formado al menos en un 50% por civiles y algún que otro militar.
7.- El gobierno así
configurado tendría como mandato el resto de la presente legislatura. Se
configuraría como un gobierno de gestión o de salvación nacional.
Y se impondría el siguiente programa; reforma constitucional, reordenación
drástica de la legislación y estructura regional, nueva ley electoral con
recorte de atribuciones a los partidos, un plan de saneamiento económico,
nueva ley sindical, nueva ley de orden público y campaña de erradicación del
terrorismo.
8.- En cuando a la
colaboración de los partidos actuales, la entiende como obligada e
insoslayable, por lo cual no podrán prescindir de su concurso salvo
que aparecieran como “golpistas”. Objetivo: presionar a una unidad de UCD y
Alianza Popular, presionar al PSOE para que haga su “congreso antimarxista” y
se transforme en partido socialdemócrata, reorganizar a las “fuerzas
nacionales” para que constituyan un tercer partido.
9.- Erradicar
legalmente y de hecho el comunismo.
10.- Para lograr el
apoyo de UCD y PSOE, se esgrimirán dos únicas razones: la situación
actual es tal que exige un plan así configurado y se apela al
patriotismo de los líderes y que si no lo apoyan entonces no habrá más
alternativa que la fuerza militar.
11.- Para evitar dispersión
de esfuerzos habrá una coordinación para los siguientes fines: acrecentar
la potencia de la presión sobre Suárez, la Corona y los partidos para que esta Operación
Mixta alcance sus objetivos y asegurar que si la mixtura fracasase entonces
se excluiría a los civiles.
La coalición cívica y
política culpaba al presidente de inmovilismo, aunque no lo
dejaban moverse. Ese grupo se presentaba como el salvador de la patria,
pero sin dejar que la propia democracia funcionara en casos de crisis. Al
final, los salvadores no fueron sino unos ambiciosos que querían hacerse
del poder sin pasar por la democracia y restaurar el viejo régimen
político anterior a la transición.
El drama político de
Suárez era evidente: el hombre que había desmantelado el franquismo sin
violencia y que había creado las instituciones democráticas salía del poder repudiado
por la clase política y económica y con un intento de golpe de Estado. Pero al
final, la democracia ganó.
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