Jueves 3 de diciembre de 2009
+ PRI: fractura en Sinaloa 2010
+ ¿Indicios del 2012 que viene?
LOS MOCHIS, Sinaloa.-
La pregunta clave que se hace en la lógica de las presidenciales del
2012 radica saber si el PRI podrá mantener su unidad interna. Pero los
indicios indican una especie de balcanización en la que los PRI
estatales deciden en la lógica local. Sinaloa podría convertirse en una pista
de la debilidad estatal de los PRI en el escenario presidencial.
El gobernador sinaloense
saliente Jesús Aguilar Padilla ha enviado mensajes de que la designación del
candidato priísta a gobernador para el 2010 será directa y va a
beneficiar a su socio Jesús Vizcarra, como si se tratara de una sucesión en un
consejo de administración empresarial privado. Sin embargo, la ciudadanía de
Sinaloa ha enviado ya indicios de que podría votar por otro partido si
el gobernador impone el dedazo a favor de su compadre y socio y ha
pedido mayoritariamente que la candidatura se consulte a los sinaloenses.
El problema de
Sinaloa no radica sólo en los grupos políticos, sino que se extiende a un conflicto
de regiones. La zona de Culiacán ha excluido de espacios políticos a la
de Los Mochis, acrecentando la fractura social por su favoritismo por Vizcarra
por su cargo de alcalde de Culiacán. En cambio, el senador Mario López Valdez
--mejor conocido como Malova por el anagrama de su nombre y apellidos-- ha
logrado la preferencia del resto del estado e inclusive presencia muy
activa en la capital.
Los datos de las encuestas
publicadas en los periódicos El Debate --que cubren ediciones locales en
todo el estado-- son reveladores: en preferencias como candidato, Malova
gana 2 a 1 a Vizcarra, cuya presencia se ha concentrado en Culiacán. En
contra de Vizcarra operan las sospechas de relaciones con el narco, pues su tío
Inés Calderón, fallecido en 1988, estaba identificado como traficante. A
ello se agregan los datos de la encuesta que señalan que cuando menos un tercio
de los electores votaría por otro partido como protesta contra el dedazo.
La intención del
gobernador saliente es, principalmente, parar a Malova, quien por
cierto tiene el apoyo de importantes figuras del priísmo nacional. Si Aguilar
Padilla no puede imponer la candidatura de Vizcarra, entonces va a sacar la
carta de un tercero en discordia, el hoy diputado y ex secretario de
Finanzas Oscar Lara, una figura mediocre, sin fuerza local. El problema del
gobernador saliente no sería sólo la posibilidad abierta de que Malova
vaya por otro partido, sino tiene enfrente el hecho de que el PAN va a definir
su candidato en función de la fractura en el PRI.
Sinaloa podría ser el
laboratorio negativo de los vicios en el PRI que pueden hacerle perder
posiciones políticas y de poder. El PAN ha ido creciendo en el estado en función
de los conflictos priístas, aunque al final el problema no sería el avance del
PAN sino la imposición de un candidato para evitar la nominación para Malova,
un empresario que ha ido construyendo su espacio. En el 2004 Malova se
hizo a un lado para dejarle el camino a Aguilar Padilla, sobre todo por la revelación
que acaba de hacer el ex gobernador Juan S. Millán: el presidente Fox le pidió
al entonces gobernador saliente que apoyara la nominación de Jesús Aguilar
Padilla porque era el candidato del presidente panista de la república.
Por eso Millán avaló a Aguilar como su sucesor.
Las pugnas por el
poder a nivel regional van a minar la fuerza del PRI y a dejar indicios
de disminución de votos para el 2012. Los gobernadores salientes que van a
relevar los ejecutivos locales el 2010 podrían cometer el error de
imponer sucesores a costa de fracturas internas. Al final, la fuerza del PRI se
ha revitalizado justamente en las elecciones locales controladas por los
gobernadores. Pero esa fuerza podría no pasar la prueba del ácido de las
sucesiones de gobernador.
Asimismo, las
gubernaturas en disputa el año próximo van a tener que consolidar a los
principales precandidatos presidenciales. Por tanto, las nominaciones están lejos
de ser la consideración de cacicazgos políticos de los gobernadores salientes y
tendrán que enrolarse en la lógica del poder priísta nacional. En
Sinaloa podría cometerse el desliz de escoger candidato priísta a capricho
del gobernador saliente y no en interés del PRI 2012. De nuevo el PRI
caería en uno de sus principales vicios: los grupos de poder en lugar del
enfoque nacional. Aguilar Padilla podría fracturar al PRI en lo local y
hacerle perder posibilidades en lo nacional.
El problema de
Aguilar Padilla radica en la tendencia de las encuestas. Su candidato
Vizcarra sigue abajo en las preferencias, ante la consolidación de Malova
con ventaja de dos a uno. Asimismo, la encuesta de El Debate señala que
casi el 60% de los sinaloenses prefiere una consulta abierta a la
ciudadanía y no los juegos de poder de nominación cerrada. Y en el escenario de
enfrente, el PAN va a capitalizar los errores de la imposición del
gobernador saliente. El saldo de Aguilar Padilla es negativo porque la
mayoría de los ciudadanos considera que ha crecido la inseguridad y la
crisis.
Entre las
gubernaturas que el PRI va a resolver en función del 2012, la de Sinaloa va a
ser clave para ver si el gobernador saliente prefiere su cacicazgo o el PRI
2012.
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