Jueves 11 de junio 2009
+ Voto contra la partidocracia
+ Fracaso de una dinoSAURIa
Si el liderazgo del voto en blanco o la
anulación es la priísta Dulce María Sauri Riancho,
más valdría a los grupos sociales que pugnan por la inutilización del voto promuevan
un deslinde urgente. El uso del voto
como instrumento de protesta tiene
que ver con el agotamiento del actual sistema electoral, no con la decisión del PRI de negarle una plurinominal
a Sauri.
El oportunismo
político de Sauri retrata al PRI. La biografía
política de Sauri es exactamente la misma de los priístas que vivieron al amparo
de las complicidades de poder: beneficiaria de las complicidades y negada al respeto a los comportamientos
democráticos. Pero ahora se dice víctima
de los estilos por ella prodigados cuando pertenecía a la casta divina de los priístas.
El enojo
de Sauri no tiene que ver con el repudio social al sistema político partidocrático. Sus videos para llamar al voto en blanco radican
en el hecho de que gobernadora priísta yucateca Ivonne Ortega Pacheco la tachó de la lista de plurinominales priístas. Pero en lugar de cuestionar a su partido, Sauri grita voto
en blanco.
En 1988, Sauri fue designada gobernadora
interina por su protector Víctor
Cervera Pacheco, uno de los últimos dinosaurios del sistema priísta. Pero Sauri
violentó las reglas porque asumió la
gubernatura sin
haber solicitado licencia con anticipación a su cargo de senadora, aunque
corrigió el proceso al enviar por fax
una copia de su solicitud. Luego se enojó
cuando la democracia triunfó en el municipio de Mérida y ganó el PAN y Sauri
literalmente tiró la gubernatura y abandonó el cargo con una pataleta de antología.
Más tarde volvió a la política. Pero quiso
su destino político que a ella le correspondiera, como presidenta nacional del
PRI, padecer la derrota presidencial del 2000. Al día siguiente del
fracaso, Sauri acudió a ver a Zedillo para entregarle el cargo pero le dijeron que
mejor levantara el tiradero que había
dejado en el partido. Hoy Sauri quiere erigirse en la líder del voto en blanco, pero sin abandonar su condición de dinoSAURIa del viejo régimen de privilegios contra el
cual se han enfocado las baterías de los grupos sociales que impulsan la
inutilización del voto.
La protesta electoral tiene,
evidentemente, otras raíces. La
anulación del voto simplemente está demostrando el fracaso de la última reforma electoral que revalidó el régimen de
la partidocracia. Es paradójico que la reforma
electoral de los partidos acalló la
voz de los ciudadanos con censuras a la expresión y la sociedad les ha
respondido con una sonora bofetada
pública: el uso del acto electoral como protesta contra el modelo partidocrático. Y el IFE que debe representar a la sociedad ha decidido ponerse al lado de los
partidos y regañar a los ciudadanos
que quieren votar en blanco o anular su voto.
La inutilización del voto está en el fondo de un conflicto mayor: el caos en
el conteo de los votos. Lo reconoció el martes el presidente del IFE, Leonardo
Zurita: “si
la cantidad de votos nulos es superior a la diferencia entre el
primero y segundo lugar, en el cómputo distrital será
necesario abrir los paquetes electorales
y contar voto por voto a fin de corroborar que no se trata de un error de
los funcionarios de casilla”. Como se prevé una inutilización alta de votos, entonces el reconteo
de los votos impedirá que los resultados se conozcan a tiempo. Y vía votos
nulos reventar el sistema electoral.
De ahí que la preocupación política por la
campaña de inutilización del voto sea triple:
por los que hoy son víctimas de procesos en los que antes fueron verdugos, por el
repudio social al sistema electoral partidocrático y por la posibilidad de que el conteo de
votos sea uno por uno en la mayoría de las casillas y evidentemente no se tenga ningún resultado el día 5
de julio y la apertura de paquetes rebase los tiempos legales del conteo.
El problema más serio se localiza en el fracaso de la última reforma electoral
que excluyó a la sociedad de la participación. Y ello se adereza con la falta de credibilidad de las
instituciones electorales. Los partidos hicieron la última reforma electoral
para consolidar la estructura política elitista.
La queja social insiste, por ejemplo, en que los diputados no representan a la sociedad porque hacen campaña para recoger
votos de ciudadanos y luego los legisladores deben de someterse a la votación
por partido o en bloque pero sin
consultar a los votantes de sus distritos. En este vicio se ha demostrado la inutilidad del sistema político de
democracia representativa, porque los legisladores sólo representan a la red de intereses que los llevaron a una curul.
El problema adicional estará en que la
próxima legislatura esté obligada a hacer la enésima reforma electoral, pero será sin duda la legislatura que
tenga la menor representación
social, pues se espera una asistencia a las urnas de poco más de 30% del padrón
electoral y un buen porcentaje inutilice
su voto con la boleta en blanco o anule la boleta. Los próximos diputados
representarán a la minoría de la
sociedad.
De ahí que el sistema electoral esté a
punto de irse al precipicio, con
todo y las dinoSAURIas priístas.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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