Jueves 2 de julio 2009
+ Bours: holocausto electoral
+ Gasolina causó la tragedia
Acurrucado y protegido por los priístas a los que despreció a lo largo de seis años,
el gobernador sonorense Eduardo Robinson Bours Casteló ha visto el fracaso de su estrategia: no ha podido ocultar
la razón que provocó el incendio en la guardería ABC.
Datos revelados por algunos civiles que fueron
los primeros en llegar al lugar para salvar a los niños han afirmado que el
origen del incendio no fue el aire
acondicionado y que los materiales de papelería tampoco explicaban la velocidad a la que se difundieron las
llamas. La intensidad del incendio se debió a que en la bodega adjunta a la
guardería guardaba gasolina.
Los datos tienen una explicación. Ahí
ocultaban la gasolina de origen gubernamental que se usaba para alimentar los vehículos de las campañas
priístas. Se trató de una operación realizada sin guardar los márgenes indispensables de seguridad.
En la bodega de la Secretaría de Finanzas
estaban tambos de gasolina y llegaban autos oficiales a que los ordeñaran porque en la campaña política
no pudieron usar directamente vales
de gasolina del gobierno del estado. El incendio se produjo por una chispa en
un ambiente peligrosamente cargado
de vapores de gasolina. La rapidez con la que se expandió el incendio se debió
a la falta de extintores y desde
luego a la ausencia de medidas de seguridad.
Hasta ahora, las autoridades federales no han interrogado a las primeras
personas que arribaron el lugar. Pero algunos testigos las han identificado
como de una empresa privada importante, vinculada a la industria de bebidas
alcohólicas. Ellos fueron quienes hicieron labores heroicas para tratar de
salvar a algunos niños y las que percibieron el olor a gasolina. En este punto
algunos expertos han coincidido con la tesis
de que el incendio tuvo un acelerante que propagó el fuego muy
rápido.
El caso de la guardería ABC en Sonora
abrió un debate sobre los estilos arbitrarios
de gobernar de Eduardo Robinson Bours Casteló. Como empresario, Robinson Bours
escaló posiciones políticas por el apoyo
del presidente Ernesto Zedillo y su esposa Nilda Patricia.
Pero el asunto más delicado es que Robinson Bours terminó con la leyenda urbana
priísta de que los mejores políticos eran los empresarios, porque decían que
llegaban al poder con posiciones económica personales y empresariales resultas y por tanto no tenían que expoliar los negocios y
las finanzas públicas. A pesar de poseer una riqueza consistente, la familia
Robinson Bours aumentó su fortuna a
través de negocios con los presupuestos públicos para obras y servicios.
Por ejemplo, la familia Robinson Bours ha utilizado aviones oficiales del
gobierno del estado para servicios privados. Documentos de la bitácora de vuelo
en poder de Indicador Político hablan de viajes familiares sin explicación oficial a sitios como Las Vegas, San Diego, Tucson
o Phoenix. Entre el 17 de diciembre de 2008 y el primero de junio del 2009
están contabilizados 51 vuelos del
gobernador o su familia a lugares donde no
hubo actividades oficiales. La base de datos en poder del columnista registra
vuelos desde 2004.
A ello se agregan los negocios del poder del gobernador, el papel de su poderoso hermano
Ricardo con el control que tuvo de la inversión pública a través de oficinas
especiales. La preocupación del gobernador saliente radicó en la urgencia de poner
sucesor para evitar los conflictos
de la revisión de la cuenta pública.
Lo grave ha sido la ineficacia de la percepción de que empresarios en el poder garantizarían
un mejor manejo de los fondos públicos. El caso de la guardería ABC exhibió la
entrega de concesiones a familiares
de la familia Robinson Bours Laborín. El mandatario estatal no le dio a sus familiares negocios de
sus propias empresas privadas sino los que se pagan con fondos públicos. Los
presupuestos públicos aumentaron la
fortuna privada de la familia del gobernador de Sonora.
El problema adicional en el caso de la
guardería ABC radica en la protección
oficial a sus dueños privados: la complicidad se transforma en una vulgar impunidad. Casi como una burla a los
familiares de los 48 niños muertos por la responsabilidad municipal y estatal en
la vigilancia del funcionamiento de la guardería, el gobernador Robinson Bours
Casteló encarceló unas horas a vigilantes y empleados menores. Más tardaron en
procesarlos que en liberarlos bajo fianza.
La procuraduría estatal, bajo sospecha por
el incremento del narcotráfico en el
estado y en camiones de reparto de la empresa Bachoco, propiedad del
gobernador, ha actuado más como oficina de defensa
de los dueños de la guardería que como fiscal del Estado representando los
intereses de la sociedad agraviada con el drama de la ABC.
Las manifestaciones públicas creciente de
familiares y ciudadanos afectados
por el incendio han topado con el muro de un gobernador dispuesto a proteger a sus familiares que son
dueños de la guardería ABC. Sin embargo, la pista de la gasolina y la indagación sobre la papelería sospechosa
ocultada en la bodega adyacente podrían pronto reorientar las investigaciones y colocar a Robinson Bours, como lo
clama el pueblo de Sonora, en el centro
de las investigaciones.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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