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Martes 10 de marzo 2009
+ Refinería: Tabasco, más barato
+ Razones técnicas… y políticas
La lucha por la
instalación de la refinería anunciada oficialmente ha llevado a varios estados
a una competencia de oportunidades. Algunos de ellos, sobre
todo Tabasco y Oaxaca, han hecho su tarea:
documentar técnicamente los beneficios para regresar al país a la dinámica de
la industria petrolera.
Tabasco acaba de recibir el aval del Instituto Mexicano de
Ingenieros Químicos, en un estudio que concluye que la instalación en
territorio tabasqueño ahorraría entre
el 7% y el 20% de los 10 mil millones de dólares presupuestados. Sin embargo, Pemex y el gobierno federal han retrasado la decisión y han permitido que el efecto contracíclico se pierda.
La evaluación del IMIQ --un organismo de
alta calificación técnica-- señala que Tabasco es un estado petrolero. Por ello, tiene ya en existencia personal técnico
calificado, experiencia en el sector, comunicaciones. Pero por los datos apenas
filtrados, la decisión del gobierno de Calderón está evaluando también elementos políticos y de localización
territorial.
La lucha por la instalación de una nueva
refinería ha llevado a varios estados de la república a una verdadera competencia de oportunidades, aunque en
Petróleos Mexicanos se advierte bastante lentitud en el proceso. La creación de
una nueva refinería formó parte del programa contracíclico
del gobierno de Calderón para impedir
la desaceleración de la actividad productiva y estimular el desarrollo. Sin
embargo, la decisión ha sido postergada
por razones más políticas que técnicas y por las presiones de algunos grupos de
poder.
Tabasco ha destacado por ser un estado petrolero, con 45 mil trabajadores
ocupados en el sector. El estudio de los ingenieros químico destacó esta
ventaja. Pero la competencia ha arreciado con Oaxaca, Chiapas, Tamaulipas,
Michoacán, Hidalgo, Veracruz y Campeche, todos ellos --a excepción de Chiapas y
Michoacán-- estados gobernados
priístas, uno por una coalición y otro por el PRD.
El petróleo se convirtió en México en el factor de desarrollo. La expropiación
petrolera del general Cárdenas tuvo el objetivo de convertir al recurso natural
en el pivote del desarrollo. Pero de
1938 a
1977, el petróleo fue escondido de
las ambiciones imperiales. En 1973, por ejemplo, México ingresó el ciclo de la
crisis económica provocada por la importación de petróleo a precios crecientes.
El auge petrolero como tal duró poco: de 1977 a 1982. El gobierno de
López Portillo anunció campos de producción bastante ricos, inversiones
multimillonarias para hacerlos producir y aprovechamiento
del petróleo como aval para uno de los graves errores de política económica:
créditos sin límite para financiar las inversiones. En 1981 bajaron los precios
de petróleo, el gobierno decidió sustituirlos
por créditos y el país quedó atrapado en pasivos impagables.
La decisión oficial fue la de acelerar la producción de petróleo
crudo, pero sin atender la refinación. Hoy México importa la mayor parte de
combustibles refinados, a pesar de su capacidad de exportación de más alrededor
de dos millones de barriles diarios. Lo que ha ganado México por el aumento de los precios del barril de crudo en
el mercado internacional, lo ha tenido que quemar
por la importación de refinados.
De ahí la importancia de que México dé el
salto cualitativo y pase a construir
refinadoras de combustibles. Con ello no sólo podrá disminuir la sangría de las importaciones de gasolinas, sino que
podría convertirse en un centro de desarrollo para la refinación de petróleo de
otras naciones. Por sí solo es
redituable el negocio de la refinación, aún en el caso de disminuirse aquí la
producción de crudo por el agotamiento de los pozos.
Pero como casi todo el programa contracíclico, la decisión sobre el lugar de construcción
de la nueva refinería se ha tardado
y con ello ha diluido las bondades de la actividad económica interna como factor
de estímulo productivo. El reporte del IMIQ, titulado “Estudio de Evaluación de
Localizaciones para la
Instalación de una Refinería y Complejo Petroquímico en
México”, aporta datos relevantes en cuando a la ponderación de los sitios analizados: Nuevo Pemex,
Tabasco, sacó la calificación de 75.7,
contra 75.3 de Altamira, Tamaulipas, 65.5 de Salina Cruz, Oaxaca, 68.8 de
Tuxpan, Veracruz, y 57.5 de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
La evaluación analizó los puntos
relevantes que requiere una refinería: infraestructura petrolera instalada,
disponibilidad de agua, posibilidad de cogeneración de energía eléctrica y
ubicación dentro de la zona de producción de petróleo y gas. En Pemex, sin embargo, parecen estar evaluando sólo razones políticas para tomar la
decisión.
En el fondo, Pemex
podría estar haciendo un juego perverso:
la decisión ya habría sido tomada, pero dejando a los estados entrar en una
competencia inútil y en un desgaste de esfuerzos. Pero sobre todo, el tema de
la refinería ha dejado abierta la necesidad
de que México le entre de lleno a la construcción de varias refinerías de petróleo, sin duda el negocio del siglo XXI.
Sin embargo, hay fuerzas dentro del gobierno que quieren que México se quede nada más como productor de crudo
y no entre en el mundo de la transformación energética.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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