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Miércoles 11 de marzo 2009
+ Bruni, la Marthita
de Sarkozy
+ No a traslado de secuestradora
En la sesión extraordinaria que realizó el
Senado para ofrecerle una tribuna
política, Nicolas Sarkozy se la pasó haciéndole guiños amorosos a su esposa y mandándole besitos. El presidente
francés no vino a una visita de
Estado sino a un viaje de novios.
Peor aún: la señora Carla Bruni, actriz,
cantante, modelo y ex esposa de dos famosos rockeros, se ha convertido en el
centro de comportamientos anti
diplomáticos de Sarkozy. La señora Bruni tenía toda la intención de visitar personalmente a la
secuestradora sentenciada Florence Cassez
en el reclusorio, como una forma de presión
sobre el gobierno de México.
Fue la señora Bruni quien presionó a su marido para romper con la
calidad política del Senado mexicano y tratar, desde esa alta tribuna, el caso
de una secuestradora cruel, atrapada infraganti
y denunciada por los secuestrados como parte
de una banda criminal. La intención final fue invocar un tratado para el
traslado de una presa sentenciada a Francia y ahí utilizar la figura de juez de cárcel para reducir la condena y
liberarla en el corto plazo.
La referencia a la secuestradora Cassez en
el Senado fue una ofensa al
protocolo parlamentario mexicano porque le dio nivel de ministerio público. Y
al forzar a Calderón a tratar el
asunto hizo que Sarkozy llevara las relaciones bilaterales a un nivel carcelario. Lo que debió haber sido
negociado a nivel de organismos judiciales correspondientes, Sarkozy lo
convirtió en un asunto de Estado. Lo
grave de todo fue que el presidente de la República de Francia se convirtió en abogado defensor de una secuestradora sentenciada.
Sarkozy, azuzado por su esposa, puso en duda la calidad de la justicia
mexicana. La francesa Cassez pidió su traslado a Francia no para cumplir su condena de 60 años --30 menos de la sentencia
original-- sino para reabrir su
juicio en Francia apelando a su declaración de desconfianza en la justicia
mexicana. Por tanto, Sarkozy estaría buscando apelar a la aplicación de un tratado internacional basado en la Constitución para que
extranjeros cumplan sus sentencias en su país, pero con la malévola intención de crear una campaña francesa de presión para
“revisar” su caso, reducir su condena y salir libre antes de cumplir la sentencia decretada por jueces mexicanos.
La señora Bruni se ha convertido en el verdadero poder detrás de la
presidencia francesa. A la señora Bruni se le acredita la presión para tomar el
caso de Cassez como un asunto del orgullo
de Francia y la decisión de obligar a su marido a romper con el protocolo
parlamentario del Senado mexicano y convertirlo en sala judicial. En este contexto, la señora Bruni ha comenzado a ser
conocida en México como “la
Marthita Sahagún del Elíseo”, donde Sarkozy no duerme porque
su esposa lo obligó a vivir en la
casa de ella.
La culpabilidad de Cassez es más que probada. Una de las
secuestradas ha aportado elementos tan dramáticos como el testimonio de que
Cassez agredió verbalmente a su novio cuando éste violaba a la secuestrada. Las
fotografías de la pareja de secuestradores demolieron
la cobardía de Cassez al negar que desconocía lo que
ocurría en el rancho, a pesar, por ejemplo, de que el teléfono del rancho
estaba a nombre de Cassez.
Los espacios legales son un poco estrechos para el gobierno mexicano por
la existencia de tratados internacionales. Sin embargo, el repudio de la opinión pública y de organismos civiles de vigilancia
de la seguridad pública ha exhibido la clara intención del presidente de
Francia de llevarse a una
secuestradora sentenciada para otorgarle el indulto. Una cosa es que el
presidente de un país proteja a sus
ciudadanos fuera de su nación y otra que el jefe del Estado francés se
convierta en abogado defensor de una francesa condenada a prisión en base a pruebas contundentes. El presidente
de México ha ordenado otorgar asesoría judicial a presos sentenciados en los
EU, pero nunca ha querido liberar a
alguno de ellos. De hecho, Sarkozy repudió
el sistema judicial mexicano.
La frivolidad
del presidente Sarkozy quedó exhibida, sin pudor, en el Senado. Pero lo más
grave es que Sarkozy demeritó la
investidura del presidente de Francia al romper el protocolo y obligar al
presidente de México a formar una comisión para analizar el envío de Cassez a
Francia pero no para cumplir su
sentencia sino para aprovechar los huecos de la justicia francesa y liberar a una secuestradora sentenciada
con pruebas irrefutables, al grado de que su abogado defensor ha dado por
terminado el proceso con la culpabilidad
de Cassez en el secuestro de mexicanos.
Lo grave
de todo fue que el presidente de Francia defendió a una secuestradora francesa sentenciada con abundancia de pruebas y
trató de arrinconar al presidente de
México. Sarkozy, inclusive, recibió
en sus oficinas en Francia al padre de Cassez, por lo que el presidente de
México debiera también otorgarle audiencia
oficial a la familia Ríos para informarse del cúmulo de pruebas contra Cassez
por pertenecer a la banda de Los Zodiacos,
de su novio Israel Vallarta.
Lo que queda al final del conflicto diplomático es que muchas
veces los jefes de Estado cometen irregularidades por el intervencionismo de
sus esposas. Los mexicanos se quedaron con la sensación de que Carla Bruni es la Marthita Sahagún de Sarkozy. Y la frivolidad de Sarkozy
se llevó la condena de dos padres de
familia que perdieron a sus hijos en secuestros: Alejandro Martí e Isabel
Miranda de Wallace, repudiaron desde
su tragedia la intención de trasladar a Cassez.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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