Viernes 13 de marzo 2009

 


 

+ IP, su programa contracíclico

+ Planes Slim y Salinas Pliego

Mientras buena parte de los empresarios están a la espera pasiva de las acciones de gobierno, otros han decidido tomar su propia iniciativa. El empresario Carlos Slim anunció una inversión de casi 40 mil millones de pesos para este año y el empresario Ricardo Salinas Pliego hizo una muy audaz propuesta económica para estimular la actividad económica desde abajo.

Ambos definieron lo que pudiera ser pequeños pero eficaces programas contracíclicos: Slim apresuró inversiones como detonadores de actividad económica justo cuando la mayoría de los empresarios prefiere esperar el paso de la recesión-depresión. Y Salinas Pliego aportó una nueva forma de enfocar el mercado interno desde “la base de la pirámide”, es decir, de los sectores tradicionalmente cautivos del populismo manipulador de los gobiernos.

Lo malo, sin embargo, es que la política económica gubernamental no parece interesada en tomar en cuenta la capacidad de inversión de ciertos sectores empresariales, como parte del viejo modelo que espera que todo recaiga en la inversión pública. Pero mientras el programa contracíclico del gobierno federal se hace bolas con regulaciones innecesarias y temores de la ideología económica estabilizadora a inversiones cuya actividad económica es inflacionaria, el sector privado ha sido marginado por el gobierno.

1.- El programa de inversiones del Grupo Carso para 2009 suma casi 30 mil millones de pesos, con repercusión en la muy variada cadena de producción. Esta cifra es algo así como el 10% del total del programa contracíclico anunciado por el gobierno desde el tercer trimestre del año pasado, pero sin aplicarlo hasta ahora. Ya han pasado casi seis meses del anuncio y no ha podido licitarse ninguna carretera. En cambio, los datos de cierre de empresas y de aumento de desempleo confirman el peor de los mundos posibles en la crisis económica que viene.

La pérdida de iniciativa de gobierno en materia económica ha impedido una articulación entre nuevas inversiones privadas con los planes del gobierno para impedir que la desaceleración se convierta en recesión y ésta en depresión. Pero no existen datos de que el gobierno federal haya considerado las inversiones de Slim y otros pocos empresarios con capacidad para sumarlos al programa contracíclico gubernamental.

El gobierno se encuentra sin una política de relación productiva con los empresarios. La Secretaría de Economía es inexistente, la Secretaría de Desarrollo Social sólo opera programas asistenciales y la Secretaría de Hacienda contiene la inversión pública para no afectar las variables macroeconómicas. Por tanto, la dimensión del programa de inversiones de Slim podría, lamentablemente, en un paquete aislado, sin repercusiones contracíclicas.

Y no existe una articulación entre las urgencias de inversiones privadas del gobierno con el programa de inversiones de un empresario como Slim, entonces la conclusión es más que obvia: la política de desarrollo como receta contracíclica carece de coherencia. Nadie parece preocuparse en el gobierno del papel de detonador de la actividad económica de programas de inversiones de Slim, muy superior a los dineros de inversión de muchos gobiernos estatales.

2.- Por su parte, en una conferencia en el Instituto tecnológico Autónomo de México (ITAM), el empresario Ricardo Salinas Pliego fijó una tesis económica simple pero eficaz: asumir a los pobres, segmentados como la “base de la pirámide”, como entes productivos, no como hijos inútiles. El enfoque polar tiene mucho por explotar: usar la microeconómica de la base de la pirámide social como un detonador de la actividad productiva por la vía de la demanda.

El concepto de base de la pirámide ha sido utilizado, por ejemplo, en la India, a través de un banco social de préstamos a corto plazo. En Oaxaca se utiliza el modelo del crédito a la palabra para entregar a los pobres no los subsidios improductivos sino elementos sustanciales para convertirse en demanda. Y cualquier economista sabe que una crisis de recesión es producto de una oferta sin demanda.

Salinas Pliego asume a los pobres de hasta abajo como un motor potencial del desarrollo. Y el empresario dio en el blanco: enfocar a los pobres como demanda potencial, pero a condición de incorporarlos a la economía productiva, es decir, sacarlos de la economía de los subsidios directos e indirectos que no generan actividad económica. México padece 25 millones de pobres y aplica programas asistencialistas, pero los asume como una carga y no un potencial mercado de demanda. Sólo necesitan actividad económica.

La tesis de Salinas Pliego va más allá de la de Mohamed Yunus, el indio que fundó el banco de los pobres y ganó el Premio Príncipe de Asturias y el Nobel de la Paz 2006. Salinas Pliego estaría en la lógica de incorporar a la actividad económica a los pobres de la base de la pirámide y ahí construir una demanda de bienes y servicios, y que ya no vivan pasivamente y sin actividad a costa de la asistencia oficial. Al final, el asistencialismo populista es desmovilizador en lo social y político pero también convierte a ciudadanos en una carga económica, en tanto que la economía requiere consumidores, no pobres agradecidos que pagan favores en las urnas.

 

www.indicadorpolitico.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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