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Domingo 22 de marzo 2009
+ ¿Una crisis sin responsables?
+ La confianza no se recupera
A pesar de la profundidad de muchas de las
medidas contra la crisis, la percepción que tienen los ciudadanos sobre la
crisis es que lo peor aún no ha
llegado, que hay responsables entre los líderes del mundo y que los economistas
no cumplieron su función de alertar
sobre los conflictos.
Una encuesta de la empresa Prospecta Consulting y la opinión de expertos recogida por el doctor
Rafael Abascal revelan la dimensión
de la crisis. Pero sobre todo, la sensación de la sociedad en el sentido en que
siguen muchos hilos sueltos y que
efectivamente faltan algunos ajustes negativos.
La encuesta y el foro de opinión es revelador del
tamaño de la crisis:
1.-
¿Cuáles son las principales razones por las que se gestó la peor crisis
financiera en los Estados Unidos y a escala global?
Perdida de regulaciones
bancarias y financieras 33.1%
Bonos de alto riesgo sin
control 29.7%
Procesos altamente
especulativos 24.6%
Otros 10.0%
No contestó / No sabe 2.6%
2.-
¿Por qué no se previó esta crisis financiera de tan grandes dimensiones y
efectos globales?
Gobernadores ignoraron las
alertas 36.7%
Ambición de empresas 33.2%
Creciente globalización
financiera 25.1%
No contestó / No sabe 5.0%
3.-
¿Cuáles son las principales consecuencias de la actual crisis financiera y de
las economías en recesión a escala global?
Crisis de confianza 39.8%
Impera incertidumbre y
volatilidad 30.4%
Falta de crédito 25.7%
No contestó / No sabe 4.1%
4.-
¿Qué está pasando con el modelo capitalista neoliberal, donde el mercado sólo
se autorregulaba y todo lo solucionaba?
Fin del paradigma
capitalista 38.9%
Estado regulador 37.6%
Proteccionismos
nacionalistas 19.7%
No contestó / No sabe 3.8%
5.- ¿Cree usted que se restaurará la
confianza en los mercados y el crecimiento en 2009?
No 79.5%
Si 11.3%
No sabe / No contestó 9.2%
6.- ¿Cree usted que es necesaria la
intervención del Estado para el control del mercado, la economía y las
finanzas?
Si 68.9%
No 27.8%
No sabe / No contestó 3.3%
7.- ¿Cómo valora usted el fenómeno de estatización de
los bancos, instituciones financieras, seguros y grandes empresas, a escala
global?
Urgente poner controles
firmes 46.6%
Contradictorio 30.7%
Complejo 20.2%
No contestó / No sabe 2.5%
8.- ¿Por qué hasta ahora salen a la luz pública los
mega fraudes como Madoff o Stanford?
Nula acción de las
entidades normativas 48.5%
Corrupción gubernamental 25.8%
Enriquecimiento excesivo 20.6%
No contestó / No sabe 5.1%
La
opinión de los expertos
La crisis económica está
adquiriendo una dimensión realmente preocupante pues afecta, como siempre, a
los más vulnerables. Su detonante fueron las hipotecas basura. El desarrollo de
los acontecimientos ha demostrado que esta situación tan grave se ha debido a
la gran cantidad de derivados financieros tóxicos que no tienen un valor real
que los sustente, entre ellos los de las hipotecas basura. La contaminación se
ha extendido a lo largo y ancho del mundo, en un mercado global cada vez menos
regulado que sobrepasa las fronteras nacionales. La grave crisis del sistema
financiero se ha trasladado a la economía real, que se encuentra con
dificultades para conseguir créditos. Como consecuencia, lo que parecía en un primer
momento que eran dificultades de liquidez, se ha puesto de manifiesto que se
trata de un problema de solvencia.
Los economistas discutimos
acerca de las causas que han provocado una crisis de esta envergadura y los
factores que la han determinado, pero no llega a haber consenso. Al tiempo,
recibimos reproches sobre la incapacidad manifestada por la ciencia económica
para predecirla. Sobre esto me gustaría hacer algunas matizaciones.
Es cierto que no se habían
realizado predicciones exactas sobre la posibilidad del estallido de la crisis,
así como sobre la naturaleza de la misma y la duración que podía tener. No
obstante, bastantes economistas habían advertido de los peligros que se
vislumbraban con motivo de la expansión del mercado inmobiliario y del sistema
financiero y las burbujas especulativas que se creaban en ambos mercados, de
por sí bastante interrelacionados.
El estallido de esas burbujas
era la crónica de una muerte anunciada, que los gobernantes no querían ver o
preferían mirar hacia otro lado, pues siempre viene bien, cuando se gobierna,
que la economía marche con crecimiento, sin plantearse las características de
cómo se produce éste. Determinados economistas habían encendido las señales de
alarma, aunque tanto los dirigentes políticos como de empresas se negaban a
aceptarlo, debido a que consideraban que eran exageradas y se refugiaban,
además, en el hecho de que la economía ortodoxa no contemplaba ningún peligro a
la vista, sino meros ajustes o desaceleraciones que se tenían que dar pero que
no revestirían excesiva importancia.
Frente al conformismo de la
ciencia oficial existían estudios serios que ponían en guardia sobre los
problemas que estaba suscitando la globalización financiera y el creciente
desmantelamiento de los controles de regulación de los bancos y de otras
instituciones bancarias y financieras. Con ello, además de las inestabilidades,
incertidumbres y procesos especulativos que se generaban, se facilitaba el
enriquecimiento excesivo de unos pocos, de forma rápida y fácil, al tiempo que
se fomentaba la desigualdad internacional. Las operaciones de ingeniería
financiera, los paraísos fiscales, las emisiones de bonos de alto riesgo sin
control, contribuían a alimentar el mundo de las finanzas y su auge y
hegemonía.
Entre los analistas que
denunciaban esta situación y alertaban de los peligros se encuentran, entre
otros, René Passet: La ilusión neoliberal
(Debate, 2001) y Elogio de la globalización. Por una mundialización
humana (Salvat, 2001); Françoise
Chesnais: La mondialisation
du capital (Syros,
1994); Gérard Duménil y Dominique Lévy: Crisis y
salida de la crisis. Orden y Desorden neoliberales (Fondo de Cultura
Económica, 2007).
Ángel Martínez González-Tablas: Economía
política mundial II. Pugna e incertidumbre en la economía mundial (Ariel,
2997), y John Eatwell y
Lance Taylor, que escribieron hace años un libro con un título muy
esclarecedor: Finanzas globales en riesgo. Un análisis a favor de la
regulación internacional (Siglo XXI, 2005).
También los premios Nobel Stiglitz y Krugman. Por su parte, el poskeynesiano
Hyman P. Mynsky (Las
razones de Keynes, Fondo de Cultura Económica,
1987) escribió en 1976 sobre lo errático que resultaba no tener en cuenta en el
análisis keynesiano la incertidumbre, el riesgo y la especulación como
características básicas del sistema financiero. A su vez, tanto Kindleberger, Manías, pánicos y cracs.
Historia de las crisis financieras (Ariel, 1991), que estudió la historia
de las crisis financieras, como Galbraith en Breve
historia de la euforia financiera (Ariel, 1991), nos enseñan lo que ha
sucedido en tiempos pasados y no ha servido, por lo que parece, para aprender
lo suficiente y establecer los controles necesarios para que el sistema
financiero no se encuentre sometido a esos procesos especulativos que acaban en
una crisis. Si se me permite, yo mismo durante los últimos años vengo
escribiendo en distintas revistas acerca del riesgo de este crecimiento
descontrolado e irregular de la economía de mercado.
Por tanto, no estamos ante
hechos nuevos, sino ante acontecimientos que se han repetido a través de la
historia del capitalismo. En este caso, además, agravados por una globalización
que ha ido en dirección contraria a las recomendaciones que nos enseña la
historia y nos señalan Mynsky y los autores
mencionados.
Ésta es una crisis financiera
que tiene similitudes con otras anteriores, pero que tiene asimismo elementos
diferenciadores, propios de la fase del capitalismo en la que nos encontramos.
Es importante señalar que la
crisis no es el resultado de equivocaciones de políticas económicas, aunque ha
podido haberlas, pero que por sí solas no explican la gravedad de lo que está
aconteciendo, ni tampoco de malas prácticas de los gestores y directivos de los
fondos de inversión y de los bancos, que también se han producido, así como de
las estafas practicadas bajo la ley de la selva, que han encontrado un caldo
propicio para desenvolverse, sino que la crisis es el claro resultado de un
modelo de crecimiento inadecuado.
De manera que los datos,
cuando anunciaban que todo iba bien en los últimos años, en los que se estaban
dando tasas de crecimiento muy elevadas, no reflejaban la realidad pues en
ellos mismos estaban sembradas las semillas de la destrucción. Era un
crecimiento que favorecía las desigualdades y aniquilador del medio ambiente.
Los años de expansión y de
euforia se elogian en exceso por las personas que tienen en su mano la toma de
decisiones, que tratan de inculcar su visión a toda la sociedad con el apoyo de
los poderosos medios de comunicación y de una buena legión de académicos que
les aplaudían. Pero al final han conducido a una catástrofe de consecuencias
incalculables.
Lo que algunos han enunciado
como crisis financiera es mucho más que eso: es una crisis global, pues supone
el agotamiento de un modelo de crecimiento que modifica el equilibrio
ecológico, que también afecta a los alimentos, la energía y que ha sido incapaz
de combatir la pobreza, el hambre y la exclusión social, aunque haya venido
acompañado todo ello de progresos indudables.
Pero aun así, las privaciones
y los costes a pagar son demasiado elevados para sentirse satisfechos en una
situación en la que la prosperidad de una minoría de la población mundial se
asienta en el sufrimiento de tantos.
En definitiva, el sistema
financiero ha engordado y se ha beneficiado durante años basándose en prácticas
poco ortodoxas en las que ha predominado el enriquecimiento rápido y fácil. A
su vez, las instituciones financieras son un instrumento del propio sistema
para conseguir superar las crisis de sobreproducción de las que hablaba Marx.
Esta crisis no se puede
solucionar sólo con medidas de política económica, sino que es necesario
plantearse otros modos de crecer y consumir. No estamos solamente ante una
crisis financiera sino ante algo mucho más profundo: un sistema económico
mundial desigual y depredador de la naturaleza.
rabascal51@hotmail.com,
rabascal@prospectaconsulting.com
y rabascal@prodigy.net.mx
www.indicadorpolitico.com.mx
cramirez@indicadorpolitico.com.mx
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