Viernes 22 de mayo 2009
+ Salinas, Cardenal, narco, MMH
+ Ordenan reponer investigación
En el contexto del recordatorio que hizo el ex presidente
De la Madrid
sobre el narcotráfico en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, pasado mañana
domingo 24 de mayo se cumplen dieciséis
años del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993 y aún no hay sentencias firmes para nadie.
Peor aún, existe un hecho
que ha querido ser ocultado por
Salinas y funcionarios involucrados: el 12 de diciembre del 2005, el Supremo
Tribunal de Justicia de Jalisco ordenó
--Toca Judicial 1292/2004-- la reposición
de todo el proceso de investigación del Caso Posadas porque estuvo plagado de
irregularidades. Es decir, que habrá que rehacer
la indagación. Un caso es significativo en las irregularidades: dos
involucrados fueron interrogador por la misma
persona, a la misma hora pero en dos lugares diferentes. Ello quiere decir que
el Caso Posadas está judicialmente
abierto.
Si Salinas dice que sus
expedientes son cosa juzgada, el Caso Posadas sigue latente el Vaticano, aún abierto judicialmente en México y una
larga lista de evidencias sospechosamente sin investigar. La tesis oficial del
asesinato en la confusión de un
fuego cruzado --orquestada por Salinas-Carpizo-- se enfrenta a la tesis no oficial de un crimen político para
acallar la información que poseía el Cardenal sobre el narcotráfico en el
sexenio salinista.
El tema del narcotráfico
en el salinismo fue recalentado por
De la Madrid,
con todo y su posterior desmentido. Porque siguen latentes varios datos que
revelan el auge del narco en el
sexenio 1989-1994. Por ejemplo, la confirmación
de que el narco había penetrado a la policía judicial federal de la PGR, entonces bajo la
autoridad de Jorge Carpizo McGregor. El dato fue confirmado por el propio Carpizo en declaraciones públicas con una
anécdota muchas veces contada pero hasta la fecha no investigada judicialmente y que relacionaba el narco con el caso
Posadas:
En diciembre de 1993, inopinadamente,
los hermanos Arellano Félix, miembros del cártel
de Tijuana, arribaron a la Nunciatura del Vaticano
en el DF para contarle al nuncio Jerónimo Prigione que ellos no habían asesinado al Cardenal. El
nuncio fue a Los Pinos y el presidente Salinas citó a Carpizo para evaluar el
asunto. El procurador Carpizo, contó después, llegó en pantuflas a la casa
presidencial. La propuesta era un operativo
para arrestar a los Arellano. Carpizo se opuso porque el procurador la policía
judicial federal estaba penetrada
por el narco. La confesión de parte relevó las pruebas. Los Arellano se
retiraron de la Nunciatura
ante la pasividad de la policía
judicial de la PGR.
Las afirmaciones de
Carpizo se confirmaron después: Adrián
Carrera, jefe de la judicial federal de la PGR de Salinas dirigida por Carpizo McGregor,
actualmente es testigo protegido
después de aceptar que colaboró con el narco en su estancia en la Procuraduría con
Carpizo. Carrera fue una designación directa
de Carpizo, a pesar de los datos circulados entonces, conocidos por el
procurador Carpizo, de que Carrera era un aliado de capos del narco.
Más aún: por designación directa de Carpizo y la autorización especial del entonces presidente
Salinas, Mario Ruiz Massieu fue designado subprocurador de la república de
Carpizo e inclusive Carpizo y Salinas le inventaron
un cargo entones inexistente de “subprocurador general”. Mario Ruiz Massieu
había sido uno de los principales
colaboradores de Carpizo en la rectoría de la UNAM. A finales de 1994
Mario renunció a la PGR,
huyó a los EU, fue detenido con cuentas secretas por millones de dólares procedentes del narco mientras era
funcionario salinista y después apareció sospechosamente “suicidado”.
Así, el libro de Ahumada,
las revelaciones de Salinas y un próximo libro sobre Salinas que saldrá pronto a
circulación son parte de la memoria
social sobre el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y contextualizan los tiempos políticos del PRI en su camino de
recuperación del poder. Y ahora se agregan mayores datos sobre el asesinato del
cardenal Posadas Ocampo, que Salinas y Carpizo han querido encasillar en la confusión pese a la existencia de indicios de que
tuvo que ver con el narcotráfico en el sexenio salinista. Las denuncias de De la Madrid sobre el narcosalinismo
involucran a su entonces procurador Carpizo.
Los dos principales señalados en el asesinato de Posadas
están ahora lejos del alcance de la justicia; Joaquín El Chapo Guzmán Loera se fugó
de la prisión en Jalisco al arrancar el sexenio de Vicente Fox y Jesús Alberto El Gory Bayardo Reyes fue entregado al FBI de los Estados Unidos
sin haber desahogado el Caso Posadas en México. En una declaración en los EU,
Bayardo reveló que el narco Edgar
Antonio García Dávila --detenido, liberado y luego asesinado-- reveló que “al Cardenal no lo mataron ni los del grupo de los
Arellano ni los de la banda el Chapo
Guzmán,” sino que “lo mandaron matar por
la información que poseía del narcotráfico”.
En este contexto, las
declaraciones de De la Madrid
--que fueron censuradas por el PRI--
fueron apenas la punta del iceberg de una investigación judicial sobre el narco
en el gobierno priísta de Salinas. Y sobre todo, con el antecedente de que al
Cardenal Posadas lo mataron por lo que sabía
del narco en el gobierno salinista.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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