Miércoles 27 de mayo 2009
+ Coyoacán: voto inteligente
+ DF, avanzada de Peña Nieto
El autodestape
de Marcelo Ebrard como aspirante a la presidencia de la república fue un acto
de desesperación política del jefe
de gobierno del DF. Cuando menos cinco
hechos lo han rebasado:
1.- El PAN va adelante en la competencia por la jefatura delegacional de Coyoacán.
Coyoacán ha sido tradicionalmente el ícono
de la izquierda. Pero los coyoacanenses se hartaron
de la corrupción e ineficiencia perredista.
2.- El DF se ha convertido con Ebrard en
un queso gruyere: los hoyos
perredistas han sido llenados por el PAN, el activismo de grupos priístas y
sobre todo el avance de Enrique Peña
Nieto en popularidad capitalina.
3.- El DF y la zona conurbada del Estado
de México significa el 52% de la
base política y electoral del PRD. En el Estado de México hay una recuperación priísta y el DF hay
espacios ocupados por el PAN y el
PRI.
4.- El PRD se dividió en el DF en dos grupos: el de López Obrador con del Señor de las Ligas René Bejarano y el
operador del gasto social Martí Batres y el de Ebrard y Jesús Ortega.
5.- Por tanto, el autodestape presidencial de Ebrard no respondió a ninguna encuesta
ni sólo a la ambición personal, sino que ocurrió justamente el 15 de mayo, día
del arranque de las campañas electorales capitalinas. Y el mensaje fue claro:
el PRD con Ebrard este 2009 se juega
el 2012.
A Ebrard comienzan a alcanzarlo los
fantasmas del pasado. En Coyoacán,
por ejemplo, Ebrard tuvo ya dos
sonoras derrotas. Como operador de la campaña priísta de Carlos Salinas en
1988, Coyoacán votó contra el PRI.
La justificación fue establecida por un dirigente del PRI: “es que los coyoacanenses
piensan”. En 1991, Ebrard iba como
primero en la lista plurinominal del PRI para la asamblea, pero el fraude organizado por Manuel Camacho
como jefe del DDF arrasó con todos los distritos. Y Ebrard no podía entrar.
Entonces el PRI de Camacho trató de organizar un fraude al revés: “perder” un distrito en Coyoacán para meter a Ebrard. Pero
los priístas destaparon el juego y
Ebrard ya no pudo ser asambleísta.
Otro fantasma
del pasado de Ebrard se le apareció en la Delegación Miguel
Hidalgo. El candidato panista a la jefatura delegacional es Demetrio Sodi de la Tijera, quien como
aspirante a la candidatura perredista jefatura de gobierno en el 2000 fue el
responsable de probar legalmente que
López Obrador carecía de la
residencia exigida por las leyes electorales. Sólo un pacto secreto de López
Obrador y Zedillo, vía René Bejarano, obligó al PRI a callar ante esa violación legal y López Obrador pudo ser candidato
capitalino pero violando las leyes.
Más tarde, como jefe de gobierno, López
Obrador padeció la crítica de Sodi,
al grado de que con ironía el tabasqueño instauró en el GDF el “Premio Sodi” y
lo otorgaba, con burlas, a la
crítica más severa en su contra. Varias veces en el GDF le otorgaron el premio al
propio Sodi porque Sodi era uno de loa más
consistente críticos de los excesos de López Obrador y Ebrard. En el 2006, Sodi
fue el candidato del PAN a la jefatura de gobierno del DF y enfrentó a Ebrard y
el aparato de control del voto del
PRD. Sodi conoce los secretos
salinistas, priístas y camachistas de Ebrard.
En este contexto se localiza la desesperación de Ebrard en el DF. Las
pugnas en el PRD y la lucha López Obrador-Ebrard por el control de la capital
de la república con miras al 2012 han roto
con el control perredista. Ebrard puso en Miguel Hidalgo a Ana Gabriela
Guevara, pero la figura no ha podido
remontar la exigencia de conocimiento de la realidad. Y a pesar de que Miguel
Hidalgo es territorio panista, el PAN y el PRI han logrado meterse en las zonas pobres para arrebatarle electores al PRD. Y lo
peor para Ebrard es que llegue Sodi a la jefatura delegacional, pues sería un
adversario más duro, inteligente y
astuto que la ex delegada Gabriela Cuevas.
La delegación Coyoacán prendió los focos rojos en la jefatura de gobierno por
dos datos: el panista Obdulio Avila ya se colocó arriba del oscuro y débil candidato perredista y el candidato
priísta y ex delegado camachista-ebrardista Fausto Zapata Loredo llegó con la representación política de Enrique Peña
Nieto. Por tanto, el escenario de Coyoacán no
deja dormir a Ebrard: perder la delegación de los intelectuales ante el PAN y
dejarle la plaza a Peña Nieto. El error de Ebrard fue impedir la candidatura del perredista más fuerte porque pertenecía
al grupo de Bejarano. Pero la alianza de Ebrard con Los Chuchos y con Alejandro Encinas ha sido insuficiente.
Entre las rupturas perredistas, su ambición
personal por la presidencia, el avance capitalino de Peña Nieto, el hartazgo de los capitalinos a los
estilos priístas del PRD para agandallarse los votos y la intervención
de López Obrador en el DF, el futuro político de Ebrard depende de los resultados electorales. Sin embargo, las tendencias
del voto no benefician a Ebrard. Por
eso Ebrard se ha convertido ilegalmente
en jefe de campaña del candidato del PRD en Coyoacán y en otras plazas y ha
autorizado uso también ilegal de
gasto social para comprar votos.
Coyoacán podría ser el Waterloo, por tercera vez, de Ebrard.
Por eso su tabla de salvación fue el autodestape, aunque con el riesgo de dejar
sentado que la derrota del 2009 no
sería del jefe de gobierno sino del candidato perredista a la presidencia de la
república. Y sobre todo, podría ser el principio del fin del control perredista del DF y de López Obrador.
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carlosramirezh@hotmail.com
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