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La comuna de Oaxaca de Carlos Ramírez René Avilés Fabila | 09.08.10
Los principales operadores de la transición que estamos llevando a cabo los mexicanos, han sido los medios y no los partidos, en una sociedad que no acaba de darse cuenta de su poderío. No todos los medios ni todos los periodistas, pero sí muchos que incluso han arriesgado la vida en pos de un sueño: que México salga del atraso. La lucha se ha dado en los
medios, efectivamente, sobre todo en los escritos, en esos que tienden a
desaparecer sustituidos por las nuevas tecnologías de la comunicación. No es
posible competir en celeridad con los electrónicos, pero estos siguen siendo
incapaces de responder a las preguntas que surgen en toda información. En el
mundo de papel, que se antoja anacrónico, cuentan periodistas como Carlos
Ramírez, cuya larga carrera lo ha llevado a poner en práctica todos los géneros
literarios y a mezclarlos con su vocación literaria. No sólo escribe un
excelente castellano sino que suele estructurar sus materiales como literatura
eficaz. Lo que llamamos después de Tom Wolffe, nuevo periodismo. La inteligente
mezcla de dos géneros que parecieran distintos y antagónicos: uno es el reino
de la ficción, el otro de la veracidad. De uno, de la literatura, se toma el
arte del buen escribir, de estructurar los materiales periodísticos de mejor
manera y menos tradicionalmente; del otro, el periodista se ajusta a la
realidad de modo impecable.
Luis Arellano Mora | 11.08.10
Los periodistas René Avilés Fabila, Alejandro Ramos y Ricardo Alemán fueron los encargados de dar cuenta del nuevo título de su colega Carlos Ramírez: La Comuna de Oaxaca. Crónicas oaxaqueñas de una crisis del sistema político priista, el cual presenta un análisis riguroso de la realidad política del estado del sureste mexicano, que a decir de su autor, se desató por la incapacidad de los propios gobernantes de modificar su conducta, acorde al viejo autoritarismo del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En el texto publicado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Ramírez aborda detalladamente los orígenes del conflicto que afloró en 2006, ofreciendo al lector un amplio contexto de cómo la lucha del magisterio local por un incremento salarial se convirtió en una lucha por la destitución del gobierno de Ulises Ruiz, quien con la finalidad de acabar con el movimiento utilizó la represión, iniciándose así una serie de protestas que dejaron como resultado la muerte y encarcelamiento de diversos disidentes.
Fue una vulgar lucha por el poder, sólo un reacomodo de los grupos priistas en la entidad, acotó en su momento el columnista político Ricardo Alemán. Ante un nutrido público que se dio cita, el jueves pasado, en la Librería Gandhi, aseguró que en el movimiento protagonizado en 2006 por la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) y la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), “no hubo ni reivindicación social ni lucha ideológica”, como quisieron hacernos caer en la trampa los medios.
En su oportunidad, René Avilés anotó que en esa lucha los “comuneros”, como les llamó a los inconformes, quedaron atrapados entre una derecha que sí existe y una izquierda que ha demostrado ser sólo ilusoria.
“Oaxaca estuvo literalmente secuestrada por la APPO y los intereses muy diversos que se aglutinaron en torno a un movimiento con algunos elementos de esencia revolucionaria, pero que al carecer de rumbo se perdió en la anarquía y la componenda”, precisó el director del periódico El Financiero, Alejandro Ramos. Para concluir con la presentación del nuevo texto del autor de la columna Indicador Político, Ramos Esquivel hizo alusión a los recientes comicios realizados en el estado de Oaxaca, el pasado 4 de julio, en los que salieron triunfantes, aliados, los partidos Acción Nacional (PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD).
Al respecto concluyó: “Ulises Ruiz no cayó, los maestros obtuvieron sus compensaciones económicas y la APPO, o al menos algunos de sus principales líderes como Flavio Sosa, se cobijaron en distintos cacicazgos y luego de las elecciones de julio del presente año aparecen como representantes populares, cualquier cosa que eso signifique”.
Auguró que ante una sociedad “sin organizaciones políticas maduras, con una estructura de control priista del poder político y con élites políticas sólo enfiladas a la disputa por el poder, Oaxaca seguirá con una crisis latente, que bien podría agudizarse aun con el cambio de colores, pero no de esencia, en los liderazgos de la entidad”.
Al finalizar, Carlos Ramírez afirmó que su nuevo libro es un alegato a favor de la sociedad. “La tesis de la polarización social parece haber eludido el estudio de la sociedad, pero en México la teoría de la polarización debiera llevar a la propuesta científica de la tesis del sándwich: la sociedad quedó atrapada entre dos radicalismos extremos, polares”.
Explicó: “El libro La comuna de Oaxaca tiene el objetivo de intentar un análisis de la crisis de Oaxaca desde el punto de vista de los intereses de la sociedad, no de la de alguno de los dos grupos en pugna. La polarización del conflicto llevó a la derrota de los dos polos, pero lo grave de todo ha sido la acumulación de evidencias de la irresponsabilidad de esas dos partes al defender posiciones extremas sin atender los reclamos de la sociedad”.
El camino intermedio debe pavimentar la transición ordenada del sistema local hacia equilibrios democráticos, vaticinó.
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